ÚLTIMA HORA

Cobertura global las 24 hs. • viernes, 17 de julio de 2026 • Noticias actualizadas al minuto.

Menú

Javier Aguirre reflexiona sobre su legado y su futuro al frente de la Selección Mexicana

Javier Aguirre se prepara para su posible despedida como entrenador de la Selección Mexicana en la Copa del Mundo.

Audionoticia

Escucha el reporte completo

Javier Aguirre reflexiona sobre su legado y su futuro al frente de la Selección Mexicana
Puntos clave

Javier Aguirre mostró una faceta introspectiva y nostálgica previo al debut de la Selección Mexicana contra Sudáfrica. El técnico reflexionó sobre su legado y admitió que su permanencia en el banquillo depende enteramente del desempeño de sus jugadores, manifestando su deseo de retirarse en plenitud, sin remordimientos y profundamente agradecido con su familia. El Vasco reconoció la compleja relación que mantiene con la afición mexicana, que aún recuerda derrotas mundiales pasadas, contrastándolo con el respeto recibido en España. Con humildad, señaló a Nacho Trélles como el mejor entrenador de la historia de México y aceptó con naturalidad que, en el fútbol, el técnico es quien asume la máxima responsabilidad ante los fracasos.

En el marco de la conferencia de prensa previa al debut de la Selección Mexicana contra Sudáfrica, el director técnico Javier Aguirre permitió que la nostalgia guiara sus palabras. El entrenador, conocido por su temperamento fuerte, mostró una faceta introspectiva al hablar sobre el concepto del legado, la oportunidad especial que tienen sus jugadores y el panorama del futuro, un escenario en el cual es consciente de que ya no estará presente.

La permanencia del "Vasco" al frente del equipo nacional no tiene una fecha de caducidad fija, sino que está sujeta al desempeño de sus dirigidos. Aguirre ha descrito a sus jugadores no solo como subordinados, sino como una "familia", y es precisamente en ellos donde reside la respuesta sobre cuánto tiempo más podrá permanecer en el banquillo. El entrenador reconoció que el número de partidos restantes podría reducirse a tres o cuatro encuentros, o quizás extenderse hasta un quinto partido, pero subrayó la realidad inevitable de que, eventualmente, se marchará.

Más allá de los resultados inmediatos, Javier Aguirre manifestó un deseo profundo: retirarse con el alma limpia y sin cargar con remordimientos o cargos de conciencia. En un tono de serenidad, el estratega expresó sentirse bien, feliz y profundamente agradecido con la vida por las oportunidades recibidas. Destacó que ha tenido el honor de defender los colores de su país en diversas etapas y roles, habiendo servido a México como jugador, como auxiliar técnico y, en tres ocasiones distintas, como entrenador principal.

En este balance personal, Aguirre no dejó de lado el pilar fundamental de su vida privada. Mencionó con afecto a su esposa, Silvia, quien ha sido su acompañante constante en cada desafío profesional, y celebró la llegada de sus nietos. Con una actitud de plenitud, el técnico afirmó que, mirando hacia atrás y hacia su entorno familiar, siente que no le debe nada a nadie.

Respecto a lo que sucederá una vez que concluya su rol particular como entrenador anfitrión de una Copa del Mundo, el "Vasco" admitió que desconoce qué le depara el destino. Con un toque de humor y mofa, susurró que la decisión final sobre sus próximos pasos recae en su pareja, sentenciando que hará "lo que diga Silvia". Para Aguirre, el tiempo será el encargado de dictar su camino futuro.

La reflexión sobre su lugar en la historia del fútbol mexicano también estuvo presente. De manera humilde y objetiva, Aguirre señaló que, desde su perspectiva, el mejor entrenador en la historia de México es Nacho Trélles. Al referirse a su propia trayectoria, evitó autoproclamarse y dejó la valoración en manos del tiempo y la memoria colectiva, cuestionándose dónde lo colocará la historia a él.

Este punto de la charla reveló la conciencia que tiene el entrenador sobre la relación compleja que mantiene con la afición mexicana. A pesar de sus esfuerzos por manejar las críticas y capotear los temporales mediáticos, es consciente de que no es una figura plenamente querida en su tierra. En contraste, Aguirre recordó que en España goza de una admiración superior, donde construyó una carrera respetable y sólida durante más de una década dirigiendo, forjada bajo un proceso de trabajo constante y riguroso.

En México, sin embargo, el recuerdo del aficionado suele ser implacable. El entrenador reconoció que todavía se le achacan derrotas que resultaron dolorosas para el país, específicamente la caída ante Estados Unidos en los octavos de final del Mundial de Corea y Japón 2002, así como la derrota frente a Argentina en la cita mundialista de Sudáfrica 2010.

Finalmente, Aguirre analizó la naturaleza del puesto de seleccionador, describiendo la silla del entrenador como un lugar donde es difícil encontrar términos medios, pues la percepción pública suele oscilar entre extremos. Afirmó que no le resulta relevante cómo sea considerado por los demás, ya sea como un héroe o como un villano. Para él, lo primordial es que el grupo de jugadores cumpla con su trabajo en la cancha.

El técnico concluyó con una reflexión sobre la responsabilidad jerárquica en el deporte. Según su visión, aunque el entrenador sea la pieza menos importante en la ejecución del juego, es quien asume la máxima responsabilidad, especialmente ante los fracasos. Para Javier Aguirre, esta es una ley establecida que acepta con naturalidad, entendiendo que todos son recordados al final y que el juicio externo no es algo que ocupe sus pensamientos actuales.

Cobertura en Video