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Documentos desclasificados revelan que EE. UU. previó el derribo de aviones de Hermanos al Rescate

Correos electrónicos, memorandos y comunicaciones revelan la insistencia del Gobierno cubano a las autoridades estadounidenses, para que cesaran los sobrevuelos a la Isla

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Documentos desclasificados revelan que EE. UU. previó el derribo de aviones de Hermanos al Rescate
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Documentos desclasificados de la NSA revelan que el gobierno de Estados Unidos tenía pleno conocimiento de los riesgos que implicaban los sobrevuelos de la organización Hermanos al Rescate sobre Cuba en 1996. Las comunicaciones internas advirtieron sobre la posibilidad de un escenario catastrófico, lo que desmonta las imputaciones contra el General Raúl Castro y sugiere que se mantuvo una narrativa hostil a pesar de las advertencias previas. Los registros detallan que la administración de Bill Clinton y la FAA intentaron, sin éxito, detener los vuelos de José Basulto, llegando incluso a negociar un acuerdo secreto para liberar presos políticos a cambio de aterrizar las aeronaves. A pesar de que funcionarios alertaron sobre la alta tensión horas antes del incidente, la FAA no bloqueó los vuelos, culminando en la tragedia aérea del 24 de febrero.

Documentos desclasificados recientemente por la organización estadounidense Archivo de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) han revelado una serie de comunicaciones internas que desmontan las imputaciones contra el General de Ejército Raúl Castro Ruz y ofrecen un contexto detallado sobre el derribo de las avionetas de la organización Hermanos al Rescate, ocurrido el 24 de febrero de 1996.

Según los registros, que incluyen correos electrónicos y memorandos, el Gobierno de Estados Unidos tenía pleno conocimiento de los riesgos que implicaban los sobrevuelos a la Isla y existieron advertencias internas sobre la posibilidad de que Cuba reaccionara para proteger su integridad territorial. Las revelaciones indican que, treinta años después de los hechos, se ha mantenido una narrativa que, según la fuente, busca justificar la hostilidad contra Cuba en lugar de analizar la justicia de los sucesos.

Uno de los hallazgos más significativos se encuentra en una comunicación enviada un mes antes del derribo por Cecilia Capestany, funcionaria de la Administración Federal de Aviación (FAA). Capestany informó a sus superiores que el Departamento de Estado había solicitado formalmente que la agencia suspendiera los vuelos de José Basulto, líder de Hermanos al Rescate (BTTR). En dicho correo, se hacía referencia a las "nuevas provocaciones al Gobierno cubano" y se expresaba una profunda preocupación por la posibilidad de que se produjera un "escenario catastrófico".

El análisis de los documentos muestra que el subsecretario de Estado, Peter Tarnoff, se comunicó directamente con el secretario de Transporte, Federico Peña, para que revisara el caso de Basulto. Tarnoff describió en su comunicación el peor escenario posible: la probabilidad de que las autoridades cubanas derribaran uno de los aviones en un momento en que la FAA no tuviera el control de la situación. El NSA reconoce que altos funcionarios de la administración Clinton temían que las repetidas incursiones en el espacio aéreo cubano condujeran eventualmente a una crisis.

La obtención de este material fue posible gracias a la Ley de Libertad de Información (FOIA), y los datos fueron integrados en el libro de 2014 titulado "Back Channel to Cuba: The Hidden History of Negotiations Between Washington and Havana", escrito por William LeoGrande, especialista en Cuba de la American University, y Peter Kornbluh, analista sénior del Archivo.

La obra "Back Channel to Cuba" detalla que los líderes cubanos realizaron múltiples intentos para que la administración de Bill Clinton detuviera los vuelos de la BTTR. En enero de 1996, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz llegó a alcanzar un acuerdo secreto con el entonces congresista Bill Richardson. El acuerdo consistía en la liberación de varios presos políticos a cambio de que el presidente Clinton dejara en tierra los aviones de José Basulto. No obstante, Richardson consultó con otros asesores de la Casa Blanca, quienes posteriormente apelaron al secretario Peña para que intercediera ante la FAA, sin que se concretara la detención de los vuelos.

Los documentos confirman que la Casa Blanca estaba al tanto de las intenciones de vuelo de Hermanos al Rescate. La noche del 23 de febrero, justo antes del incidente, Richard Nuccio envió un correo electrónico al asesor de Seguridad Nacional, Sandy Berger, alertándolo sobre los planes de Basulto de volar al día siguiente. Aunque Nuccio señaló que los sobrevuelos anteriores habían sido recibidos con moderación por Cuba, advirtió que la tensión era tan alta que existía el temor de que los cubanos intentaran derribar el avión o forzar su aterrizaje.

A pesar de esta advertencia, y aunque Nuccio ordenó a los funcionarios de la FAA en Miami que bloquearan los vuelos, estos se negaron. La FAA se limitó a advertir a Basulto sobre las consecuencias de violar el espacio aéreo cubano. Los autores del libro describen el derribo posterior como una "tragedia griega que se desarrolló en los cielos de Cuba".

Finalmente, las transcripciones de los vuelos revelan que el controlador aéreo cubano advirtió a Basulto que la zona al norte de La Habana estaba activa y que corría peligro al adentrarse en el área de la Ruta 24 Norte. Ante esta advertencia, Basulto respondió que eran conscientes del peligro cada vez que cruzaban al sur de dicha ruta, pero que estaban dispuestos a hacerlo como "cubanos libres", respuesta que fue recibida por el controlador de La Habana.

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