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El origen de "El Tri": la relación entre la Selección de México y su bandera

El nombre de México es ampliamente conocido en el Mundial de la FIFA, aunque también se le reconoce como “El Tri”. ¿Por qué? Te contamos.

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El origen de "El Tri": la relación entre la Selección de México y su bandera
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La Selección Mexicana de Fútbol, conocida como El Tri, destaca por su constante presencia en las Copas del Mundo y por organizar el torneo en tres ocasiones. Su emblemático apodo proviene de los colores de la bandera nacional, símbolo de identidad que ha acompañado al país desde su proceso de independencia. Los colores verde, blanco y rojo nacieron con el Ejército Trigarante en 1821. Aunque inicialmente representaban la religión, la independencia y la unión, su significado evolucionó durante la presidencia de Benito Juárez para simbolizar hoy la esperanza, la unidad y la sangre de los héroes nacionales.

La Selección Mexicana de Fútbol es una de las escuadras más reconocidas en el contexto de las Copas del Mundo. A pesar de que el equipo no ha logrado obtener el trofeo máximo, su relevancia en el torneo es notable, destacando el hecho de que el país ha sido organizador en tres ocasiones distintas: en 1970, 1986 y en la próxima edición de 2026. Esta presencia constante se refleja también en su asistencia a los torneos, habiendo participado en 17 de los 22 Mundiales disputados hasta el momento, sin incluir la competición que dará inicio el próximo 11 de junio.

Dentro de la cultura deportiva, este equipo es ampliamente conocido bajo el apodo de “El Tri”. El origen de este nombre es sencillo y directo, ya que se deriva de los colores de la bandera nacional, la cual representa uno de los tres símbolos patrios fundamentales de México. La bandera es tricolor, compuesta por tres colores principales: verde, blanco y rojo.

La historia de estos colores se remonta al final de la Independencia de México en 1821. En aquel periodo, surgió la necesidad institucional de crear un emblema que pudiera representar los ideales de religión, independencia y unión. Para lograr esta representación, se seleccionaron los colores blanco, verde y rojo.

El proceso formal comenzó en febrero de 1821, cuando el coronel Agustín de Iturbide proclamó el Plan de Iguala. Este documento declaraba la independencia del país respecto a la Nueva España. Durante la declaración de dicho plan, Iturbide utilizó una bandera que ya contaba con los colores verde, blanco y rojo; sin embargo, el diseño original presentaba líneas diagonales. No fue sino hasta el año 1822 que el diseño cambió a las líneas verticales que se conocen en la actualidad.

Tanto la bandera como el ejército que se conformó a raíz del Plan de Iguala recibieron la denominación de “trigarantes”. Este término hacía referencia directa a las “Tres Garantías” que buscaban los promovedores del plan independentista, principalmente Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide. Dichas garantías eran la religión, la independencia y la unión.

En el camino hacia la consumación de la independencia, Iturbide y Juan O’Donojú, quien fungía como jefe político supremo de la Nueva España, firmaron los Tratados de Córdoba el 24 de agosto de 1821. A través de este documento se reconoció finalmente la independencia del territorio. No obstante, España no aceptó los Tratados de Córdoba ni la capitulación firmada por O’Donojú. Ante esta negativa, el Ejército Trigarante entró triunfante a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821, dando por terminada la lucha y firmando al día siguiente el Acta de Independencia.

En sus orígenes, durante 1821, los colores de la bandera trigarante poseían un significado específico basado en los ideales de la época. El color blanco representaba la religión católica; el verde simbolizaba la independencia de México frente a España; y el rojo representaba la igualdad y la unión entre los mexicanos, los españoles y las castas.

A través del tiempo, aunque los colores se han mantenido intactos, su significado ha evolucionado. Un cambio fundamental ocurrió cuando Benito Juárez asumió la presidencia de México en 1857. Debido a la separación del estado y la iglesia, se modificó la interpretación de los colores patrios.

Bajo esta nueva visión, el color verde pasó a representar la esperanza, mientras que el blanco comenzó a simbolizar la unidad. Por su parte, el color rojo fue asignado para representar la sangre de los héroes nacionales. Estos significados son los que prevalecen hasta el día de hoy y son los que dan identidad no solo al símbolo patrio, sino también al equipo nacional conocido como “El Tri”.

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