Perú se encuentra ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona de alta actividad donde la fricción constante de las placas tectónicas genera un riesgo permanente de temblores y terremotos en todo el territorio nacional.
Recientemente, el Instituto Geofísico del Perú, el IGP, registró dos sismos el pasado 7 de junio. El primero ocurrió a las diez con cuarenta y tres de la mañana en Ica, con una magnitud de 5.0, una profundidad de 17 kilómetros y una intensidad percibida entre III y IV. Más tarde, a las cinco con veintidós de la tarde, se reportó un sismo de magnitud 3.5 en Sullana, Piura, con una profundidad de 29 kilómetros e intensidad II-III.
El IGP, organismo público descentralizado del Ministerio del Ambiente, tiene como función primordial aplicar la geofísica para estudiar los fenómenos relacionados con la estructura, las condiciones físicas y la historia evolutiva de la Tierra. Esta institución es clave para atender las necesidades del país en áreas de sismología, vulcanología y el estudio de El Niño.
Científicamente, un sismo es el resultado del rompimiento repentino de rocas en el interior de la tierra, liberando energía en forma de ondas que provocan el movimiento. Es importante diferenciar los términos: hablamos de terremoto cuando el sismo ha causado víctimas o daños materiales, y de temblor cuando no se han generado daños de suma importancia.
Para mitigar riesgos, se recomienda reorganizar los espacios donde nos encontramos para evitar que los objetos caigan o se rompan. Además, es fundamental disponer de una mochila de emergencia en casa con elementos esenciales para situaciones de sismos y otros desastres naturales.
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