Un informe japonés de hace 21 años vuelve a cobrar relevancia tras los terremotos registrados el pasado 24 de junio, que devastaron La Guaira y parte de Caracas. Se trata del Estudio sobre el Plan Básico de Prevención de Desastres en el Distrito Metropolitano de Caracas, elaborado por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón, JICA, junto a especialistas venezolanos.
La investigación se desarrolló entre 2002 y 2005, advirtiendo sobre la alta vulnerabilidad sísmica de estas zonas debido a su ubicación geológica, las características del suelo y graves fallas en la planificación urbana y la construcción. El informe final fue entregado en marzo de 2005 al entonces presidente Hugo Chávez, pero no se emprendieron acciones de preparación ante la advertencia.
Los especialistas fueron claros: prácticamente ningún edificio de la zona tenía las condiciones adecuadas para enfrentar un terremoto de gran magnitud. Además, alertaron que los hospitales y los equipos de respuesta estaban ubicados en áreas expuestas, lo que podría dejarlos sobrepasados durante una catástrofe. Según el pronóstico, un sismo en la región podía dejar hasta 20 mil muertos y afectar cerca de 40 mil edificios.
Este estudio estuvo motivado por el deslave de La Guaira ocurrido en 1999. El objetivo era establecer, con base científica, la necesidad de fortalecer las normas de construcción y la preparación ante desastres para reducir el impacto de futuras tragedias.
El informe de la JICA incluía un plan maestro para reducir víctimas y daños; sin embargo, según información difundida en redes sociales y medios de prensa, estas recomendaciones no fueron tomadas en cuenta por el gobierno venezolano. Tras la reciente tragedia, el recorte de prensa sobre este estudio ha vuelto a circular, evidenciando que la alerta existía décadas antes del evento.
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