Una cadena de solidaridad se ha desplegado en Japón para encontrar a un joven estadounidense. James “Weston” Higginbotham, estudiante de la Universidad de Auburn, desapareció el 29 de mayo tras una discusión con su madre durante un viaje familiar. Fue visto por última vez en cámaras de seguridad caminando solo hacia un sendero boscoso en la frontera entre las prefecturas de Kioto y Shiga.
La búsqueda ha sido exhaustiva y compleja. Más de 100 agentes, unidades caninas y helicópteros han rastreado la cordillera de Higashiyama, un terreno escarpado y traicionero que recientemente fue azotado por un tifón, dejando a los rescatistas cubiertos de barro. A pesar de los esfuerzos, el teléfono de Weston permanece desactivado y no se han hallado señales del joven de 20 años.
Ante la reducción de recursos policiales, la familia ha solicitado ayuda pública para contratar equipos de rescate y convocar a excursionistas experimentados. La respuesta de la sociedad japonesa ha sido conmovedora: un desconocido en Tokio cerró su negocio por una semana para ayudar, devolviendo favores recibidos previamente en Estados Unidos. Asimismo, otro voluntario proporcionó transporte y traducciones inmediatas a los padres.
A través de una campaña en GoFundMe, se han recaudado más de 40 mil dólares para financiar los esfuerzos de búsqueda. A pesar de la incertidumbre, Nancy Higginbotham, madre de Weston, mantiene la fe. Recuerda que su hijo es un apasionado del medio ambiente con experiencia en rutas solitarias, como en los Pirineos, y confía en sus habilidades de supervivencia.
La familia insta a los voluntarios a ser precavidos y caminar siempre acompañados debido a la peligrosidad del terreno en los alrededores de Yamashina. La esperanza sigue viva en los bosques japoneses.
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