Cada 5 de junio, la conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente invita a la sociedad global a reflexionar sobre el vínculo existente entre la humanidad y la naturaleza. En este contexto, la mirada se desplaza hacia el extremo sur del planeta, donde la Argentina sostiene una condición particular que no puede ser exhibida por ninguna otra nación: fue el primer país en establecerse en el sector antártico y ha mantenido una presencia permanente e ininterrumpida desde hace más de 120 años.
A esta trayectoria histórica se suma un dato fundamental y poco difundido sobre la estrategia de conservación nacional. Desde hace 36 años, la Administración de Parques Nacionales (APN) implementa el envío de guardaparques a la Antártida. Estos agentes desempeñan tareas críticas de monitoreo ambiental, investigación científica y apoyo operativo. Esta política convierte a la Argentina en el único país del mundo que destina de manera sistemática agentes de conservación al continente blanco, reafirmando un compromiso con el entorno natural en una de las regiones más extremas de la Tierra.
Para visibilizar esta labor, la Administración de Parques Nacionales ha lanzado en su canal de YouTube el audiovisual titulado "Antártida Argentina". La pieza audiovisual recorre la historia de la presencia nacional en el continente y detalla el papel específico que desempeñan los guardaparques en la zona, invitando al público a descubrir una faceta poco conocida de la conservación ambiental argentina.
La conexión entre el sistema de parques nacionales y la Antártida encuentra su origen en una figura central de la historia argentina: el perito Francisco Pascasio Moreno. Naturalista, explorador y visionario de la conservación, Moreno actuó como el nexo entre dos procesos históricos que nacieron casi simultáneamente y que, hasta el día de hoy, permanecen entrelazados.
El origen de esta presencia se remonta a 1903, cuando el explorador escocés William Speirs Bruce quedó atrapado por los hielos en la isla Laurie, situada en el archipiélago de las Orcadas del Sur. En aquel lugar, Bruce construyó la Omond House, una pequeña estructura de piedra desde la cual realizó diversas observaciones magnéticas y meteorológicas. Ante la falta de recursos para sostener la estación científica, el explorador decidió ofrecer las instalaciones al gobierno argentino.
Francisco Moreno comprendió la relevancia científica y estratégica de esta oportunidad. Gracias a su gestión e intervención, el entonces presidente Julio Argentino Roca aceptó la propuesta. Mediante el Decreto N.º 3073, fechado el 2 de enero de 1904, la Argentina tomó posesión del observatorio, dando nacimiento a la actual Base Orcadas, que hoy es reconocida como la estación antártica en funcionamiento más antigua del mundo.
Curiosamente, en ese mismo año, Moreno sentaba las bases del sistema de parques nacionales al donar tierras patagónicas al Estado argentino. Para el naturalista, el acto de conocer un territorio y la acción de protegerlo eran procesos inseparables. Bajo esta premisa, Moreno seleccionó especialmente a un naturalista para que integrara la primera dotación antártica.
Se trató de Luciano Honorio Valette, un zoólogo formado en el Museo de La Plata. Valette fue el encargado de realizar las primeras observaciones sistemáticas de la fauna en la Antártida Argentina, registrando la presencia de invertebrados, aves marinas y pingüinos. Además, trazó mapas de diversas bahías y documentó sus experiencias en la obra "Viaje a las Islas Orcadas Australes" (1906), texto que es considerado el primer inventario naturalístico de la región.
Más de un siglo después, el trabajo pionero iniciado por Valette y Moreno sigue vigente. Los registros recolectados en Orcadas permitieron la creación de una de las series meteorológicas y geomagnéticas más extensas de todo el hemisferio sur, lo cual constituye una fuente de información esencial para comprender los cambios ambientales que afectan al planeta.
En la actualidad, los guardaparques son quienes mantienen vivo este legado. Sus funciones incluyen la realización de censos de fauna, el monitoreo de los ecosistemas locales y la supervisión del cumplimiento de las normas ambientales dentro de las bases. Asimismo, colaboran activamente en diversos proyectos científicos. En un territorio donde confluyen numerosas naciones, la Argentina se distingue por mantener la presencia permanente de agentes de conservación.
Conservar, investigar y mantener la presencia son los pilares de esta misión. En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, la historia antártica argentina recuerda que proteger un territorio implica necesariamente conocerlo y comprenderlo, una misión que el país sostiene desde hace más de un siglo en el punto más austral del globo.


