La ciudad de Popayán se encuentra nuevamente en estado de alerta debido a la inminente posibilidad de una nueva crisis de basuras. Esta situación ha sido detonada por la difusión de un comunicado en el cual el Ejército de Liberación Nacional (Eln) intimida directamente a la empresa de aseo Urbaser, declarando formalmente que los camiones utilizados para las labores de recolección de residuos sólidos han sido catalogados como “objetivo militar”.
El documento, atribuido a la denominada Compañía Móvil Camilo Cienfuegos, ha generado un clima de zozobra y miedo entre las comunidades locales. Esta preocupación no es aislada, ya que en un periodo menor a dos meses, los habitantes han sido testigos de al menos tres ataques directos que han afectado la operatividad de la empresa de aseo. Debido a estas amenazas, los vehículos recolectores han tenido que modificar su dinámica de trabajo, operando ahora bajo un riguroso esquema de protección y escoltados permanentemente por unidades de la Policía Nacional y el Ejército Nacional.
Desde la perspectiva de salud pública, la alerta sanitaria se ha reactivado. La interrupción y dificultad en el servicio han provocado una acumulación considerable de basuras en diversos puntos de la ciudad, lo que a su vez ha facilitado la proliferación de plagas. Esta coyuntura incrementa significativamente el riesgo de propagación de enfermedades en el territorio, poniendo en peligro la salud de la población civil.
En el comunicado emitido por el grupo armado, el Eln no solo dirige sus amenazas contra Urbaser, sino que también extiende las advertencias hacia la Alcaldía. El grupo insurgente cuestiona las medidas adoptadas por las autoridades locales para enfrentar la crisis derivada del freno en la operación de uno de los rellenos sanitarios de la zona. El punto central del rechazo del grupo armado radica en la decisión de vincular vehículos recolectores particulares para intentar mitigar el déficit en la recolección de residuos. Bajo esta premisa, el Eln señaló que, durante el transcurso del mes, estos camiones particulares serían considerados objetivos militares.
Por su parte, la empresa Urbaser ha manifestado su preocupación ante la situación. La compañía señaló que la circulación de un panfleto atribuido a un grupo armado ilegal, con fecha del 1 de junio de 2026, ratifica las amenazas contra la operación de aseo y extiende el riesgo a otros actores que estén vinculados con la prestación y la continuidad del servicio.
El historial de violencia contra la infraestructura de aseo en la región es reciente y alarmante. El 17 de abril, hombres armados interceptaron un camión compactador en la vía que conduce al relleno sanitario Los Picachos; en ese evento, obligaron a los trabajadores a descender del vehículo y posteriormente le prendieron fuego. Apenas once días después, el 28 de abril, se registró un hecho similar en la vereda El Tablón, donde otro camión recolector fue incinerado bajo la misma modalidad. Más recientemente, el 19 de mayo, un vehículo compactador fue blanco de varios impactos de bala mientras se desplazaba hacia el relleno sanitario.
Para intentar garantizar que la ciudad no colapse totalmente por los desechos, las autoridades han implementado un sistema de caravanas de seguridad. Estas movilizaciones están escoltadas por el ejército, tanquetas y unidades especializadas de la Policía Nacional. Actualmente, se realizan al menos dos caravanas diarias, las cuales permiten evacuar entre 160 y 180 toneladas de residuos. Sin embargo, esta cifra es insuficiente, ya que representa menos de la mitad de las 350 toneladas de basura que la ciudad de Popayán produce diariamente.

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