La región de Piura ha sido escenario de un hecho violento que ha conmocionado a la población local. Durante la noche del jueves 4 de junio, un grupo de sicarios llevó a cabo un ataque armado contra una familia en el asentamiento humano Santa Teresita, ubicado en la provincia de Sullana. El saldo de este atentado es devastador: cuatro personas perdieron la vida, entre ellas un menor de edad, mientras que otras tres resultaron heridas.
El ataque se registró pasadas las 9:00 p. m., en un punto crítico del asentamiento humano, específicamente en el cruce del pasaje Unión y la avenida La Brea. Según los reportes recogidos en el lugar, los perpetradores llegaron al sitio a bordo de dos motocicletas, un medio de transporte comúnmente utilizado en este tipo de incursiones delictivas para facilitar una huida rápida tras la ejecución del crimen.
La ferocidad del atentado quedó evidenciada por la cantidad de munición utilizada. Los sicarios abrieron fuego de manera indiscriminada, disparando en más de cincuenta ocasiones contra los residentes de la vivienda. La distribución de las víctimas revela la naturaleza del ataque: dos de los integrantes de la familia se encontraban en la entrada de la casa al momento de la emboscada, mientras que el resto de las víctimas se ubicaban en el interior del inmueble, sin posibilidad de escapar del fuego cruzado.
La tragedia se agrava al confirmarse que, entre las víctimas mortales, se encuentra un menor de edad, lo que añade un componente de dolor profundo a la pérdida de los otros tres adultos fallecidos. El ataque dejó, además, a tres sobrevivientes, quienes presentaron heridas diversas producto de los disparos. Estos sobrevivientes fueron auxiliados y trasladados de urgencia al Hospital de Sullana para recibir la atención médica necesaria.
Tras el cese de las detonaciones, el silencio de la zona fue interrumpido por la reacción de los residentes del asentamiento humano Santa Teresita. Los vecinos, alertados por el ruido de las ráfagas de disparos, salieron de sus hogares para verificar lo ocurrido y brindar asistencia inmediata a cualquier persona que hubiera logrado sobrevivir al atentado. Fue en ese momento cuando se constató la magnitud de la masacre y la presencia de los cuerpos en la vivienda.
Ante el reporte del crimen, se activó el protocolo de seguridad y respuesta inmediata. Unidades y efectivos de la Policía Nacional del Perú (PNP) se desplazaron rápidamente hasta el lugar de los hechos. Al llegar, los agentes procedieron a cercar la zona para preservar la escena del crimen y evitar que se contaminaran las pruebas que podrían ser fundamentales para la investigación posterior.
El operativo de seguridad se mantuvo estrictamente coordinado con la Fiscalía, organismo encargado de supervisar el levantamiento de los cuatro cuerpos. Los peritos y fiscales trabajaron en el sitio para recolectar los casquillos y cualquier indicio dejado por los sicarios que llegaron en las motocicletas.
Este hecho violento subraya la gravedad de la situación de seguridad en la zona de Sullana, donde la irrupción de sicarios en viviendas particulares ha dejado una familia destrozada y una comunidad sumida en el temor. Hasta el momento, las autoridades se han centrado en el levantamiento de los cadáveres y la protección del perímetro, mientras se espera que las investigaciones permitan identificar a los responsables de este ataque coordinado que acabó con la vida de cuatro personas, incluyendo a un niño.


