Durante las últimas semanas, cientos de ciudadanos a lo largo del litoral peruano han reportado una presencia inusual y masiva de pelícanos y otras aves marinas en diversos puntos estratégicos, tales como terminales pesqueros, muelles y playas. Ante el creciente asombro de la población, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) ha salido al frente para explicar que este comportamiento no es accidental, sino que responde a un fenómeno natural directamente vinculado al calentamiento del mar y la consecuente disminución de las fuentes primarias de alimento para estas especies.
De acuerdo con la información proporcionada por el Serfor, este desplazamiento masivo de aves está estrechamente relacionado con los efectos del Fenómeno El Niño Costero. Este evento oceanográfico modifica significativamente las condiciones del ecosistema marino, alterando la distribución de las especies y obligando a las aves guaneras a recorrer distancias mucho más extensas de lo habitual para poder alimentarse y sobrevivir.
Lady Amaro, representante del Serfor, explicó detalladamente en declaraciones brindadas al programa Encendidos de RPP que el incremento de la temperatura superficial del mar impacta directamente en la anchoveta, la cual constituye el principal alimento de los pelícanos y otras aves marinas. Debido al calentamiento, la anchoveta migra hacia aguas más profundas y se desplaza hacia el sur del país en busca de condiciones más favorables.
“Frente a estos cambios en las temperaturas de nuestro mar, lo que ocurre es que la anchoveta migra, se profundiza y migra hacia el sur. Tras ello, como un comportamiento natural, nuestras aves guaneras, pingüinos y lobos marinos buscan su alimento. Entonces, van tras esta anchoveta”, señaló la especialista. Esta dinámica obliga a diversas especies a modificar temporalmente sus rutas de alimentación, lo que explica por qué se las observa con mayor frecuencia en zonas donde normalmente no permanecen durante periodos prolongados.
Este fenómeno no afecta únicamente a los pelícanos, sino a todas las especies que dependen de la anchoveta. La necesidad de encontrar alimento las lleva a acercarse a áreas de actividad humana. En particular, los terminales pesqueros se han convertido en puntos críticos de concentración, ya que las aves identifican estos lugares como espacios donde la obtención de comida es más sencilla. Los pelícanos asocian los muelles con la llegada diaria de embarcaciones pesqueras, donde es común encontrar restos de pescado o especies capturadas por los pescadores. Según Amaro, los animales saben que en estos puntos hay alimento disponible, lo que refuerza su permanencia en los desembarcaderos y zonas de descarga de productos hidrobiológicos.
A pesar de la apariencia de vulnerabilidad de algunas aves, el Serfor ha emitido una exhortación enfática a la ciudadanía para que no alimenten a los pelícanos ni a ninguna otra ave marina en playas o muelles. La entidad explicó que estas especies silvestres cuentan con mecanismos naturales de adaptación. Cuando la anchoveta escasea, pueden reemplazarla temporalmente por otras especies disponibles en el mar, como la sardina o la samasa. No obstante, recalcaron que el alimento óptimo sigue siendo la anchoveta, razón por la cual las aves continuarán desplazándose hasta que las condiciones marinas se estabilicen.
La advertencia sobre no proporcionar alimento humano se basa en riesgos sanitarios graves. El organismo señaló que algunos ejemplares llegan a las costas ya debilitados o enfermos debido al estrés alimenticio provocado por los cambios oceanográficos. Al concentrarlos alrededor de comida proporcionada por personas, se facilita el contacto estrecho entre individuos, lo que incrementa considerablemente el riesgo de transmisión de virus, bacterias y ectoparásitos dentro de las poblaciones de aves marinas. Además, Lady Amaro recordó que mantener una distancia prudente es fundamental para reducir el estrés de los animales y evitar la alteración de su comportamiento natural.
Finalmente, el Serfor aseguró que, una vez que las temperaturas del mar regresen a la normalidad, las aves marinas retornarán de manera progresiva a sus colonias naturales. Mientras tanto, el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) y otras instituciones científicas mantienen un seguimiento permanente de las condiciones del océano. La entidad recomienda observar a las aves sin interferir, evitar capturarlas o manipularlas y, en caso de hallar un ave herida, comunicarse inmediatamente con las autoridades competentes a través de los canales oficiales del Serfor para que personal especializado pueda intervenir.


