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Detienen a albañil acusado de violar y corromper a seis menores durante una década en Merlo

La División Homicidios de la PFA capturó a Carlos Alberto Avalos Vallejo, buscado por abusar y corromper a seis menores, entre ellos un niño con retraso madurativo

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Detienen a albañil acusado de violar y corromper a seis menores durante una década en Merlo
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La Policía Federal Argentina detuvo a Carlos Alberto Avalos Vallejo, un albañil acusado de abusar sistemáticamente de seis menores, de entre 12 y 17 años, durante una década en la zona de Merlo. El imputado utilizaba el vínculo de confianza con las familias y amenazas con machetes y rifles para silenciar a sus víctimas, entre ellas un niño con retraso madurativo. Los crímenes salieron a la luz tras la intervención de un psicólogo que detectó traumas en uno de los damnificados, lo que desencadenó múltiples denuncias y la indignación vecinal. El acusado, quien mantenía una fachada de vecino modelo, fue capturado luego de que la comunidad incendiara su vivienda en respuesta a los horrorosos testimonios.

La Policía Federal Argentina procedió el pasado viernes a la detención de Carlos Alberto Avalos Vallejo, un hombre señalado como el presunto autor de una serie de abusos sexuales sistemáticos que han conmocionado a la zona de Merlo. El operativo de captura fue llevado a cabo por agentes de la División Homicidios de la fuerza federal, quienes localizaron al sospechoso en la zona de Parque San Martín, partido de Merlo.

Avalos Vallejo, de oficio albañil y oriundo de Paraguay, se encuentra ahora a disposición de la Justicia. La causa judicial es conducida por la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°6 de Morón, bajo la supervisión del fiscal Fernando Siquier Rodríguez. Al acusado se le imputan los delitos de violación y corrupción de menores, habiendo sido identificadas seis víctimas varones, cuyas edades oscilan entre los 12 y los 17 años. Entre los damnificados se encuentra la víctima más joven, quien presenta un cuadro de retraso madurativo, lo que incrementa la vulnerabilidad en la que se encontraba el menor.

De acuerdo con las investigaciones adelantadas por el fiscal Siquier Rodríguez, los hechos habrían ocurrido de manera sostenida a lo largo de la última década. El período de los abusos se extiende desde marzo de 2014 hasta octubre de 2024. El escenario de los crímenes habría sido la residencia de Avalos Vallejo, situada en la localidad de Mariano Acosta.

Un elemento central en el modo de operar del acusado fue el vínculo de confianza que había construido con el entorno de sus víctimas. Según fuentes del caso, el albañil era vecino y mantenía una relación de amistad con los padres de los menores afectados, todos ellos integrantes de la comunidad paraguaya residente en la zona. Esta cercanía y la falsa imagen de confianza le permitieron manipular la situación para que los niños y adolescentes acudieran a su domicilio bajo pretextos aparentemente inocentes, como ver televisión o quedarse a dormir en su casa. Una vez que los menores se encontraban en su propiedad, el acusado utilizaba caramelos para convidarles antes de iniciar los ataques sexuales.

El informe del caso describe una dinámica de violencia y terror psicológico barbárica. Avalos Vallejo no solo habría cometido violaciones, sino que también forzaba a las víctimas a mantener relaciones sexuales entre ellos. Para asegurar el silencio de los menores y evitar que las denuncias llegaran a oídos de los adultos, el imputado recurría a amenazas graves. Según los relatos recabados, el hombre utilizaba un machete o un rifle para amedrentarlos, asegurándoles que, en caso de revelar lo sucedido, mataría a sus padres y a sus hermanos.

El descubrimiento de estos crímenes comenzó a gestarse cuando el daño psicológico y cognitivo en una de las víctimas se volvió evidente. El menor empezó a manifestar trastornos de aprendizaje profundos, lo que llevó a sus padres a buscar ayuda profesional con un psicólogo. Fue este especialista quien, al analizar los síntomas y el comportamiento del niño, detectó signos compatibles con un posible abuso sexual.

Este hallazgo fue el detonante de una serie de denuncias. Una vez que la primera familia comenzó a investigar y denunciar, otros niños revelaron haber atravesado situaciones idénticas en la casa del albañil. La revelación de los hechos generó una ola de indignación en el barrio. Familias de las víctimas, movidas por el horror de los testimonios, procedieron a incendiar la vivienda de Avalos Vallejo.

Tras el ataque a su propiedad y la presión social, el acusado abandonó su barrio para refugiarse en la casa de un sobrino. Fue en ese domicilio donde la División Homicidios de la Policía Federal finalmente logró ubicarlo y ejecutar su detención.

El caso ha dejado una profunda huella de estupor en la comunidad local debido al contraste entre las acciones del acusado y su imagen pública. Irónicamente, hasta que salieron a la luz las denuncias, los relatos de quienes convivían con él en el barrio lo retrataban como un "vecino modelo", evidenciando la sofisticada máscara de normalidad que el presunto abusador mantuvo durante diez años mientras cometía los delitos.

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