A casi 1.700 metros de profundidad en el Mar de Noruega, un antiguo submarino nuclear soviético continúa liberando material radiactivo. Investigadores del Instituto de Investigación Marina han documentado este fenómeno en video por primera vez.
Se trata del submarino K-278 Komsomolets, el cual se hundió en 1989 tras un incendio a bordo que causó la muerte de 42 tripulantes. La nave transportaba un reactor nuclear y dos torpedos con ojivas de plutonio.
Un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, basado en datos de 2019, utilizó sumergibles operados de forma remota para analizar el sitio. Los científicos detectaron una pluma visible de material radiactivo que emanaba de varios puntos del casco, destacando un tubo de ventilación y el área del compartimento del reactor. Los análisis confirmaron que la contaminación proviene del combustible nuclear corroído.
Sin embargo, hay un punto positivo: las muestras de sedimentos cerca del compartimento de torpedos no mostraron fugas de plutonio. Esto confirma que los refuerzos de titanio instalados por Rusia en 1994 se mantienen efectivos.
En cuanto al impacto ecológico, aunque los niveles de radiación son elevados cerca de los restos, no se encontró evidencia de afectación en la vida marina, ya que el material se diluye rápidamente en el océano.
Sobre la posibilidad de retirar la nave, las autoridades rusas determinaron que la operación sería costosa y riesgosa, advirtiendo que mover los restos podría liberar material radiactivo al mar o a la atmósfera, generando contaminación del suelo a largo plazo.
Actualmente, los investigadores buscan comprender por qué la filtración es intermitente y si se acelerará con la corrosión del reactor. El equipo planea regresar al sitio con nuevas observaciones, incluyendo el uso de sumergibles tripulados.
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