Un submarino no tripulado, denominado Ran, ha desaparecido tras descubrir extrañas formaciones geológicas bajo la plataforma de hielo Dotson en la Antártida Occidental. La exploración, liderada por la física oceanógrafa Anna Wåhlin de la Universidad de Gotemburgo, tenía como objetivo mapear la base de la masa helada y comprender las diferencias en el ritmo de derretimiento entre sus flancos oriental y occidental.
Ran operó de manera autónoma durante semanas, cartografiando más de 140 kilómetros cuadrados de un área previamente inaccesible utilizando un sistema de sonar multihaz. Los datos revelaron un paisaje oculto con terrazas, cavidades, depresiones en forma de lágrima de hasta 300 metros de longitud, canales y zonas erosionadas. Estas estructuras, invisibles desde satélites, sugieren la influencia de la Corriente Circumpolar Profunda, un flujo de agua cálida que erosiona la base del hielo de manera desigual, concentrándose en el lado occidental.
La investigación, publicada en *Science Advances*, también identificó fracturas que atraviesan toda la plataforma, algunas de las cuales se han ensanchado debido al contacto con agua más cálida. Estos canales actúan como conductos que concentran el calor, un fenómeno que los modelos climáticos actuales no capturan adecuadamente.
Tras completar varias misiones exitosas, Ran fue enviado para ampliar los mapas, pero en su última expedición, el equipo perdió el contacto con el vehículo. A pesar de los intentos de localización, el submarino no regresó al punto de recogida y su paradero sigue siendo desconocido. Las posibles causas de la desaparición incluyen fallos técnicos o una colisión con estructuras de hielo, aunque no hay pruebas concluyentes. La profesora Wåhlin describió la situación como “inquietante”, al ver a Ran desaparecer en la oscuridad durante más de 24 horas sin comunicación.
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