Hace 12,4 millones de años, las anacondas ya alcanzaban tamaños comparables a los actuales, desafiando las expectativas sobre el impacto del cambio climático en estos reptiles gigantes. Un equipo internacional de investigadores ha reconstruido la historia evolutiva de las anacondas a partir del análisis de 183 vértebras fosilizadas encontradas en Venezuela, revelando que el gigantismo del género *Eunectesse estableció temprano y ha permanecido notablemente constante a lo largo del tiempo.
El hallazgo es sorprendente, ya que se esperaba que las serpientes fueran aún más grandes en un clima más cálido, y contrasta con la desaparición de otros reptiles gigantes del Mioceno, presumiblemente debido al enfriamiento del clima y la reducción de los humedales. Los científicos estiman que las anacondas de hace 12,4 millones de años medían entre 3,5 y 5,5 metros de largo, con una longitud promedio de 5,2 metros, cifras similares a las de las anacondas verdes modernas (4 a 5 metros, con máximos verificados de 6 a 7,2 metros).
El estudio vincula el tamaño temprano de las anacondas con el sistema de humedales Pebas, un vasto entramado de lagos, canales y pantanos que cubría gran parte de la Amazonía durante millones de años. A diferencia de lo que se podría esperar, el tamaño de las anacondas no parece estar directamente relacionado con el tamaño del hábitat acuático, sino más bien con la ecología local, la disponibilidad de alimento y refugio.
Esta persistencia en el tamaño, a pesar de los cambios ambientales, subraya la importancia de la salud de los humedales para la supervivencia de estas serpientes. Actualmente, los humedales están desapareciendo a un ritmo alarmante, con una pérdida del 35% desde 1970, lo que representa una amenaza para la biodiversidad y la seguridad hídrica. Las anacondas, como indicadores de la salud de estos ecosistemas, se encuentran catalogadas como Preocupación menor por la UICN, aunque enfrentan amenazas como la pérdida de hábitat y la caza.
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