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Mónica García impulsa la tecnología sanitaria como motor de equidad y prioridad estratégica para el SNS

La ministra de Sanidad, Mónica García, ha destacado la tecnología sanitaria como palanca de equidad, por lo que debe ser "sostenible, accesible" e incorporarse en la "mayor brevedad posible", ya que "la innovación tecnológica no es un lujo", es una "prioridad estratégicas".

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Mónica García impulsa la tecnología sanitaria como motor de equidad y prioridad estratégica para el SNS
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La ministra de Sanidad, Mónica García, ha definido la tecnología sanitaria como una prioridad estratégica para garantizar que la calidad de la atención pública no dependa del código postal del paciente. A través de iniciativas como los planes INVEAT y AMATI, el Gobierno busca modernizar el parque tecnológico y asegurar que la innovación se traduzca en diagnósticos más precisos y tratamientos más eficaces para todos los ciudadanos. Por su parte, Jorge Huertas, presidente de Fenin, ha subrayado la dependencia crítica del sistema sanitario hacia esta industria, abogando por un modelo de compra pública basado en el valor y no solo en el precio. Además, ha alertado sobre la necesidad de fomentar la fabricación nacional para reducir la vulnerabilidad de España frente al suministro exterior de productos sanitarios esenciales.

La ministra de Sanidad, Mónica García, ha defendido la tecnología sanitaria como una herramienta fundamental para garantizar la equidad en el acceso a la salud en España. Durante la inauguración del 32º Encuentro del Sector de Tecnología Sanitaria, evento organizado por la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin), la responsable de la cartera de Sanidad subrayó que la innovación tecnológica no debe considerarse un lujo, sino que constituye una "prioridad estratégica" para el sistema público.

En su intervención, la ministra hizo hincapié en la necesidad de que estas tecnologías sean sostenibles y accesibles, instando a que su incorporación al sistema se produzca en la "mayor brevedad posible". Para García, el avance tecnológico es la palanca que permite alcanzar un sistema más justo, asegurando que la calidad de la atención sanitaria no esté condicionada por factores geográficos. En este sentido, afirmó tajantemente que la calidad del sistema sanitario "no puede depender del código postal del paciente" ni del territorio donde haya nacido, resaltando que el objetivo es que la innovación llegue plenamente a todos los ciudadanos del país.

La ministra amplió la visión de lo que representa la tecnología sanitaria, señalando que este concepto trasciende la mera adquisición de equipamientos, dispositivos o software. Según Mónica García, hablar de tecnología sanitaria es, en realidad, hablar de la mejora directa en la vida de los pacientes a través de diagnósticos más precisos y tempranos, así como de la implementación de tratamientos que resulten menos invasivos y más eficaces.

Para materializar esta visión, la ministra reivindicó la puesta en marcha de iniciativas concretas. Destacó el Plan INVEAT, que ya ha permitido la instalación de 851 equipos en hospitales de todo el territorio nacional. Asimismo, mencionó los acuerdos marco del plan AMATI, los cuales ya se encuentran en ejecución con el objetivo de combatir de manera sostenida la obsolescencia del parque tecnológico. Este plan de renovación se extiende específicamente a áreas críticas como la radiología intervencionista, los ecógrafos y las mamografías.

En el ámbito normativo, García resaltó la aprobación del Real Decreto de Evaluación de Tecnologías Sanitarias. Esta medida busca reforzar la transparencia, la solidez y la calidad de las decisiones públicas en materia de innovación, asegurando que cualquier incorporación tecnológica al Sistema Nacional de Salud (SNS) cuente con un aval científico y aporte un valor real y tangible, más allá de ser simplemente innovadora.

La ministra concluyó su intervención apelando a la colaboración multidisciplinar. Sostuvo que la transformación tecnológica del sistema exige un diálogo fluido e intenso entre las administraciones, los profesionales sanitarios, las empresas, los centros de salud, la industria y la comunidad científica. Definió a estos actores como "aliados estratégicos" en la tarea compartida de construir una sanidad pública más moderna, innovadora y preparada para los retos futuros, manteniendo siempre la humanidad y a las personas en el centro de los avances científicos.

Por su parte, Jorge Huertas, presidente de Fenin, reforzó la idea de que la tecnología sanitaria es una industria esencial para el funcionamiento del Sistema Nacional de Salud. Huertas advirtió que, sin el apoyo de este sector, el sistema sanitario simplemente no podría operar, ya que la tecnología acompaña al ser humano en todas las etapas de su vida, siendo indispensable para la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento de las enfermedades.

El presidente de Fenin abogó por una transición hacia un modelo de compra pública basada en el valor y no exclusivamente en el precio. En relación con esto, agradeció a la ministra el anteproyecto de Ley de Medicamentos y Productos Sanitarios, el cual introduce la obligación de incorporar criterios de valor en las licitaciones y limita el peso del precio al 20%.

No obstante, Huertas también lanzó alertas sobre desafíos económicos y operativos. Señaló el impacto negativo de la inflación y la actual ausencia de mecanismos de indexación en los contratos públicos sanitarios, solicitando explícitamente al Gobierno la introducción de fórmulas de actualización. Finalmente, advirtió sobre la vulnerabilidad de España debido a un nivel de producción nacional mejorable, lo que genera una excesiva dependencia de terceros países para el suministro de productos sanitarios esenciales. Ante este riesgo, el presidente de Fenin reclamó una apuesta decidida por fomentar la fabricación dentro de España.

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