¿Sabía que la presión arterial alta puede afectar directamente su vida íntima? El Dr. Mauro Fernández, sexólogo, advierte que la hipertensión no es un problema exclusivo de los varones, sino que impacta a ambos miembros de la pareja, manifestándose incluso en etapas tempranas de la vida.
Esta enfermedad posee una característica crítica: suele pasar largos periodos de tiempo sin presentar síntomas evidentes. Si bien puede provocar dolor de cabeza, problemas visuales, confusión, sangrado nasal, náuseas o vómitos, estas señales rara vez ocurren al inicio, presentándose generalmente después de que el paciente ha convivido mucho tiempo con la presión alta sin recibir el tratamiento adecuado.
Existen diversos factores que predisponen a padecerla. El factor hereditario es fundamental; la presencia de hipertensión en padres, tíos, hermanos o abuelos es razón suficiente para realizar chequeos periódicos. Asimismo, influyen significativamente el sobrepeso, el sedentarismo y los niveles elevados de azúcar, colesteroles y triglicéridos en la sangre.
Cuando la presión no es tratada o el tratamiento es inefectivo, es frecuente que aparezcan problemas en el desempeño sexual. Entre ellos figuran la dificultad para lubricar, la pérdida del deseo sexual y la necesidad de una mayor estimulación para conseguir el orgasmo. El Dr. Fernández destaca que las mujeres jóvenes suelen sorprenderse ante estas manifestaciones y evitan consultar al médico al creer que el estrés y los trajines diarios son los responsables.
A largo plazo, las complicaciones pueden ser fatales, incluyendo infartos cardiacos y derrames cerebrales, especialmente en mujeres que no reciben terapias de reemplazo hormonal en la menopausia. No obstante, el diagnóstico y tratamiento son sencillos, permitiendo preservar la respuesta sexual en mujeres de todas las edades.
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