Las autoridades de Panamá han emitido un balance detallado este martes sobre los violentos incidentes registrados el pasado lunes en el centro penitenciario de La Joyita, ubicado en las afueras de la capital. El reporte oficial confirma que un intento de fuga masiva, que involucró a un total de 195 reclusos, ha dejado un saldo trágico de al menos tres prisioneros muertos y múltiples heridos, tanto entre la población penal como en el cuerpo policial.
La información fue ratificada durante una rueda de prensa encabezada por la ministra panameña de Gobierno, Dinoska Montalvo, y el director de la Policía Nacional de Panamá, Jaime Fernández, quienes estuvieron acompañados por diversos responsables del Sistema Penitenciario. Durante la comparecencia, se detalló el estado actual de las operaciones de búsqueda y recaptura, así como las consecuencias humanas del enfrentamiento.
En cuanto al número de fugitivos, la titular de Gobierno, Dinoska Montalvo, precisó que de los 195 reos que lograron evadir la seguridad del penal, 126 ya han sido recapturados y devueltos a sus celdas. No obstante, el jefe de la Policía Nacional, Jaime Fernández, señaló que el operativo continúa activo, ya que todavía enfrentan el «reto» de localizar a los 69 reclusos que permanecen prófugos. Fernández aseguró que estas personas ya han sido plenamente identificadas por las autoridades, lo que debería facilitar las labores de búsqueda en las próximas horas.
El balance de víctimas es severo. El director de la Policía lamentó el fallecimiento de los tres reos, aclarando que las muertes se produjeron en el interior del penal de La Joyita durante el desarrollo de los hechos. Asimismo, informó que seis reclusos resultaron heridos. El saldo de lesionados se extiende al cuerpo de seguridad, con tres agentes policiales heridos. Un dato particularmente alarmante revelado por Fernández es que uno de los agentes policiales fue secuestrado por los reos durante la revuelta que se registró en la cárcel, antes de que la situación fuera controlada.
Ante la gravedad de los hechos, las autoridades panameñas han iniciado una investigación exhaustiva. El objetivo es determinar la causa exacta por la cual la situación escaló a un nivel crítico y, fundamentalmente, establecer las responsabilidades del personal que estaba a cargo de la seguridad del penal en el momento en que se generaron los incidentes que derivaron en la fuga masiva de casi 200 presos.
Sobre los detonantes del motín, las autoridades indicaron que la revuelta y la posterior fuga ocurrieron luego de que el personal penitenciario, actuando bajo una situación de «alerta», procediera al traslado de un grupo de reos considerados de «alto perfil» debido a su peligrosidad. Estos internos fueron trasladados desde La Joyita hacia un penal ubicado en la provincia de Chiriquí, zona cercana a la frontera con Costa Rica. A pesar de la coincidencia temporal, durante la rueda de prensa no se precisó si este movimiento de prisioneros fue el detonante directo del incidente.
El centro penitenciario de La Joyita es reconocido como uno de los más de diez centros que integran el sistema carcelario de Panamá, operando bajo niveles de seguridad máxima y mediana. Sin embargo, la instalación enfrenta desafíos estructurales profundos relacionados con el hacinamiento. Según datos de 2025 citados por la prensa local, La Joyita alberga actualmente a 4.702 reclusos, una cifra que excede drásticamente su capacidad oficial, establecida en 2.837 plazas.
Esta problemática no es aislada, sino que refleja una crisis sistémica en el país. La ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo, advirtió que las cárceles de Panamá albergan en total a una población de más de 24.000 reclusos, lo que representa una sobresaturación del 35 % en el sistema penitenciario nacional.

