En un esfuerzo conjunto destinado a la preservación de la vida silvestre, el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap), a través de la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi, llevó a cabo la liberación masiva de ejemplares de la tortuga de agua dulce, científicamente conocida como Podocnemis unifilis. Esta acción se desarrolló mediante una alianza estratégica que involucró a la Fundación Semilla, la Universidad Amazónica de Pando (UAP) y el Gobierno Municipal, consolidando un hito en los programas de repoblamiento de especies vulnerables en el río Manuripi.
El éxito de esta operación es el resultado de un riguroso trabajo técnico que se inició en la gestión 2025. Este proceso comprendió tareas críticas como la realización de un censo poblacional, el manejo especializado de embriones y el fortalecimiento de las capacidades locales para la custodia de los nidos. Gracias a estas intervenciones, se logró asegurar la eclosión asistida de más de 2.500 individuos, permitiendo que los ejemplares superaran sus etapas más críticas de vulnerabilidad antes de ser reintroducidos a su hábitat natural.
Zacarías Sánchez, Director de Monitoreo Ambiental del Sernap, resaltó la importancia de la coordinación interinstitucional para alcanzar estos resultados. Según Sánchez, el trabajo en equipo permitió la protección y eclosión de miles de individuos, asegurando que el ciclo de vida de estas tortugas se complete de manera segura para fortalecer la biodiversidad de la región pandina. Asimismo, afirmó que con esta acción el Sernap reafirma su compromiso con el manejo sostenible de los recursos naturales y la protección de la fauna silvestre en el departamento de Pando, promoviendo una visión de Bolivia verde y sostenible donde el Estado, la academia y las comunidades actúen en unidad.
La ejecución operativa de esta labor estuvo a cargo de los guardaparques Joel Pérez Camaconi, Edgar Jefferosn Suárez, Eluter Sosa, Juan Carlos Mucay, Javier Congorra, José Luis Achimo y Ramiro Ramírez, quienes fueron los artífices del cuidado de las especies.
El proceso de preparación fue fundamental para garantizar la supervivencia de las crías. Durante cinco meses, las pequeñas tortugas permanecieron en un sistema de piscinas de crianza controlada. Este periodo fue vital, ya que permitió que los ejemplares se alimentaran adecuadamente, ganaran peso y, fundamentalmente, que sus caparazones se endurecieran. Esta protección natural fortalecida reduce significativamente la vulnerabilidad de las "petas" ante los depredadores, aumentando sus probabilidades de alcanzar la edad adulta. Rolando Toyama, responsable de Recursos Naturales de la Reserva Manuripi, explicó que el objetivo es elevar una población que se encuentra al borde de la desaparición, contribuyendo así a la salud de los ríos y al equilibrio del ecosistema.
La colaboración interinstitucional fue un pilar central. Estudiantes de biología de la UAP lideraron el seguimiento científico, recolectando huevos en las playas del río Manuripi junto al personal de la reserva y trasladándolos a una playa artificial debidamente custodiada. Por su parte, la Fundación Socioambiental Semilla proporcionó el apoyo estratégico y financiero. Eduardo Franco Bertón, representante de dicha fundación, mencionó que la iniciativa surgió tras una visita a comunidades de Pando en 2024, donde fueron testigos de una liberación previa y decidieron apoyar una segunda experiencia a través del programa Amazonía, culminando el proyecto el lunes 27 de abril. Cabe destacar que la Fundación Semilla también brindó apoyo fundamental en 2025 para la conservación de murciélagos en Beni y Pando.
Para evitar que el esfuerzo fuera en vano, se aplicó una estrategia de liberación no aleatoria. Además de la crianza segura, los ejemplares fueron distribuidos en puntos estratégicos donde el monitoreo previo detectó poblaciones críticamente bajas. El proceso continuará con un plan de monitoreo científico para determinar la tasa de sobrevivencia, sumando datos a los obtenidos en liberaciones anteriores, como la de 2023.
Desde el punto de vista biológico, la Podocnemis unifilis actúa como una "ingeniera de los ríos", cumpliendo el rol vital de dispersar semillas y limpiar los ecosistemas acuáticos. Una característica fascinante de esta especie es que el sexo de las crías depende de la temperatura de la arena durante la incubación: temperaturas superiores a los 32 °C favorecen el nacimiento de hembras, mientras que temperaturas más frescas propician la aparición de machos. En la Reserva Manuripi, las hembras desovan durante la temporada seca en las playas expuestas por la bajada del caudal del río.
Finalmente, el rector de la UAP, Ing. Franz Navia Miranda, subrayó que la universidad busca formar investigadores comprometidos con su entorno. Para ello, varios ejemplares fueron marcados para un seguimiento riguroso que permita evaluar científicamente su adaptación a largo plazo, complementando este trabajo con campañas de concientización dirigidas a las comunidades aledañas.


