El golpe sufrido en la final perdida ante Belgrano ha impactado profundamente en el núcleo institucional de River Plate. La derrota ocurrida en Córdoba, que marcó el epílogo del último partido del torneo Apertura, no solo generó reacciones inmediatas entre la hinchada, sino que también movilizó a la dirigencia del club. El presidente millonario, Stefano Di Carlo, rompió el silencio este lunes para brindar detalles fundamentales sobre la planificación deportiva de cara al segundo semestre de 2026.
En sus declaraciones, Di Carlo marcó una postura clara respecto a la responsabilidad del resultado. El mandatario afirmó que no es un dirigente que busque responsabilizar a terceros, señalando que, más allá de las polémicas surgidas en la final de Córdoba, el objetivo central debe ser la construcción de un equipo superior. En este sentido, reconoció el mérito de Belgrano como campeón y, aunque mencionó que en diversas ocasiones se intentó perjudicar a River, destacó que el club siempre ha logrado revertir esas historias dentro del campo de juego. Sobre el arbitraje, Di Carlo señaló que es una discusión recurrente en el fútbol argentino y que la implementación del VAR ha dejado más expuestos los errores de quienes, al hacer mal su trabajo, perjudican a sus propios pares.
Este escenario coincide con un cambio estructural en la política de gobierno interno del club. Mientras que en etapas anteriores Marcelo Gallardo concentraba la voz cantante en materia de altas y bajas, el nuevo modelo establece que las decisiones serán consensuadas entre Stefano Di Carlo, Enzo Francescoli y el recientemente contratado director deportivo, Pablo Longoria.
La noticia más impactante de la jornada surgió durante una entrevista con ESPN, donde Di Carlo reveló la magnitud de la limpieza que se llevará a cabo en el plantel. El presidente confirmó haber instruido al Director Deportivo para iniciar un proceso de salidas que alcanzará a unos 15 jugadores. Esta cifra generó sorpresa en el entorno del club, ya que las proyecciones iniciales sugerían la salida de entre siete y ocho futbolistas. Di Carlo enfatizó que este proceso debe ocurrir con rapidez, rompiendo con el formato habitual de esperar a que se cumplan los contratos o los procesos de adaptación.
El presidente justificó esta medida basándose en una lógica de sostenibilidad financiera y deportiva. Admitió que, en algunos casos, el club asumirá pérdidas económicas, vendiendo jugadores por un valor inferior al de compra, con tal de cortar una situación que considera insostenible. El punto crítico, según Di Carlo, es el costo del plantel debido a los contratos laborales. El plan consiste en reducir la cantidad de jugadores para optimizar el presupuesto, pasando de un plantel de entre 30 y 35 futbolistas a uno de élite de entre 20 y 25 jugadores. El objetivo es liberar el presupuesto de los 15 que se van para concentrarlo en la llegada de cinco a siete refuerzos de alta jerarquía.
En cuanto a las incorporaciones, el presidente destacó la llegada de Nicolás Otamendi, quien ya firmó un contrato por 18 meses. Di Carlo describió al campeón del mundo como una referencia clara para el vestuario, alguien capaz de ordenar el equipo gracias a su vasta experiencia. La intención de la dirigencia es mantener un mercado fuerte para sumar jugadores que aporten un plus de competitividad y jerarquía, permitiendo que el equipo se imponga en la cancha.
Esta estrategia busca brindar un respaldo sólido a Eduardo Coudet en su primer mercado de pases. El presidente desea otorgar al entrenador una "energía diferente" para que el equipo sea protagonista en el torneo Clausura, la Copa Sudamericana y la Copa Argentina. Di Carlo fue tajante al afirmar que no permitirá que la situación actual se perpetúe y que es necesario intervenir con "mucha agresividad" para lograr el avance en jerarquía deseado.
Al realizar un balance del semestre, el presidente lo calificó como relativo. Reconoció la complejidad de haber transitado la salida del técnico más exitoso de la institución, Marcelo Gallardo. Si bien señaló que llegar a una final y avanzar en el torneo internacional podría haber sido visto como un logro en ese contexto, sostuvo que, tratándose de River, perder una final anula cualquier balance positivo. Atribuyó la falta del título a los malos rendimientos de los jugadores, a pesar de considerar que el plantel era balanceado.
Finalmente, Di Carlo reflexionó sobre los errores cometidos en años anteriores, donde se apostó por procesos de adaptación y correcciones puntuales que no dieron frutos. Por otro lado, se refirió a la situación de Marcos Acuña, manifestando su sorpresa por la ausencia del jugador en la lista de 26 convocados por Lionel Scaloni para el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México, aunque aclaró que no era oportuno emitir una opinión profunda al respecto. Con estas medidas, River se prepara para mostrarse renovado tras la finalización del Mundial.

