A tan solo doce días del comienzo del Mundial de Fútbol en Estados Unidos, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) se encuentra en el centro de una compleja investigación judicial. Fiscales federales del Departamento de Justicia de los Estados Unidos están analizando la operatoria de la entidad, presidida por Claudio “Chiqui” Tapia, centrándose en movimientos financieros de cientos de millones de dólares realizados en diversos puntos del territorio norteamericano y la posible comisión de delitos bajo su jurisdicción.
La investigación ha sido estructurada a través de la labor de al menos tres fiscales federales. En Washington DC, las tareas están a cargo de Patrick Gushue y Christopher Ting. Gushue, quien se desempeña en la Unidad de Integridad Bancaria y dirige el Programa Piloto de Premios para Denunciantes Corporativos, es un funcionario con trayectoria en el Departamento de Justicia desde 2012 y fue hombre de confianza del ex fiscal general Eric Holder. Por su parte, Christopher Ting, proveniente del sector privado tras su paso por Latham & Watkins LLP, se integró al Departamento de Justicia en años recientes y cuenta con un historial de condenas contra lavadores de activos a través de entidades bancarias.
Complementando estas acciones desde el estado de Florida, el fiscal Michael Berger, abogado litigante senior de la Fiscalía Federal para el distrito Sur de Florida, participa en las pesquisas. Berger es reconocido por liderar casos resonantes, como el del ex contralor general de Ecuador, Carlos Ramón Polit Faggioni, quien fue condenado a diez años de prisión por lavar sobornos en Miami durante su ejercicio en la función pública.
El eje central de las indagaciones es la empresa TourProdEnter LLC, propiedad del productor teatral Javier Faroni y su esposa, Erica Gillette. Según documentación analizada por LA NACION, esta sociedad se convirtió en la recaudadora de fondos de la AFA en el exterior durante las gestiones de Tapia y Pablo Toviggino. Los fiscales Gushue, Ting y Berger indagan sobre el flujo de dinero gestionado por Faroni y Gillette a través del sistema financiero estadounidense, específicamente sobre los contratos que la AFA firmó con patrocinadores y otras empresas.
La documentación revela que TourProdEnter LLC operó cuentas en al menos cinco entidades bancarias: Citibank, Synovus, Bank of America, JP Morgan y PNC Bank. A través de estos bancos, la gerenciadora gestionó al menos 260 millones de dólares pertenecientes a la AFA. Sin embargo, los registros bancarios indican que solo una parte de esos fondos se destinó a gastos legítimos de la asociación. Al menos 57 millones de dólares fueron girados a diez sociedades “pantalla”, cuyos beneficiarios eran personas que residían en la ciudad de Buenos Aires o Bariloche y que se encontraban vinculadas a planes sociales, sin que figuren contraprestaciones claras en la documentación. Asimismo, se detectaron giros hacia la pareja y sociedades ligadas a la familia de Pablo Toviggino (SOMA SRL y Cabello SRL), así como transferencias a la familia de un supuesto “guía espiritual” de la Selección Argentina.
Este escenario judicial tiene un antecedente previo vinculado al Ministerio de Seguridad de Argentina. En septiembre de 2024, la cartera liderada entonces por Patricia Bullrich alertó a funcionarios estadounidenses sobre riesgos potenciales relacionados con la entidad deportiva. Esta advertencia surgió tras una reunión con el empresario Guillermo Tofoni, quien impulsó los llamados “discoveries” para obtener información bancaria confidencial sobre TourProdEnter LLC. Si bien inicialmente el FBI consideró que la disputa entre Tofoni, Tapia y la AFA no tenía aristas criminales suficientes, la situación cambió luego de que se revelara la ingeniería financiera con epicentro en Florida.
La investigación periodística expuso que TourProdEnter LLC funcionó como un “embudo” para recaudar fondos de multinacionales como Adidas (60 millones de dólares) y Warner (40 millones de dólares), aprovechando la vigencia del cepo cambiario en Argentina y las disparidades entre el dólar oficial y el dólar “blue”. Bajo el contrato vigente hasta diciembre de este año, la empresa de Faroni percibió el 30% de todos los ingresos de la AFA en el exterior, después de impuestos, durante los últimos cuatro años, además de un 10% sobre las salidas de dinero vinculadas a la logística.
Este caso se suma a un historial de investigaciones estadounidenses sobre fondos argentinos. El Departamento de Justicia ya ha trabajado en la recuperación de activos derivados de la corrupción kirchnerista a través de la Iniciativa de Recupero de Activos de la Cleptocracia, vinculada a Daniel Muñoz. También se han abierto indagaciones preliminares sobre el colapso del criptoactivo $LIBRA a principios de 2025. No obstante, el precedente más directo en el ámbito deportivo es el “FIFAgate” de 2015, que implicó la detención de dirigentes en Zúrich y afectó a argentinos como Alejandro Burzaco y los dueños de Full Play, Hugo y Mariano Jinkis. Ahora, Claudio Tapia ha quedado bajo la lupa de las autoridades norteamericanas.

