El departamento del Guaviare se encuentra bajo una intensa vigilancia y tensión tras el reporte de violentos enfrentamientos entre grupos armados disidentes que han dejado un saldo alarmante de víctimas. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, ha sido el encargado de brindar detalles críticos sobre la situación, confirmando que el proceso de recuperación de los cuerpos ha estado plagado de riesgos extremos debido a la naturaleza de los ataques perpetrados por los criminales.
Según las declaraciones oficiales del ministro Sánchez, se ha verificado que algunos de los cuerpos recuperados en la zona de combate portaban artefactos explosivos. Esta táctica, descrita como un acto de extrema crueldad, tenía como objetivo probable que las bombas detonaran en el momento en que los restos fueran trasladados, ya fuera en aeronaves o en vehículos pertenecientes a la Fuerza Pública. El funcionario fue enfático al señalar la peligrosidad de estas acciones, afirmando que "estos criminales solo piensan en asesinar", subrayando que el riesgo no terminó con los combates, sino que se extendió a las labores de rescate y gestión forense.
Hasta el momento, las autoridades han informado que un total de 48 cuerpos han sido recuperados. Esta compleja operación ha requerido la coordinación de un amplio despliegue interinstitucional y el apoyo de organismos internacionales. En las labores de recuperación han participado activamente el Cuerpo de Bomberos, la Misión de Asistencia Técnica y Verificación de la Organización de los Estados Americanos (MAPP-OEA), la Misión de Verificación de las Naciones Unidas (ONU) y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). Asimismo, se ha contado con el respaldo administrativo y logístico de la Gobernación del Guaviare y la Alcaldía de San José del Guaviare.
A pesar del avance en la recuperación de los restos, el proceso de identificación plena de los fallecidos y la determinación exacta de las causas de sus muertes aún se encuentran en curso. Se espera que en las próximas horas las autoridades competentes y los equipos forenses emitan un informe detallado que permita dar claridad sobre la identidad de las víctimas y las circunstancias precisas de cada fallecimiento.
Por otro lado, la Defensoría del Pueblo ha emitido un pronunciamiento respecto al papel que desempeñaron los habitantes de la región en medio de esta tragedia. La entidad reconoció y valoró la valentía de las comunidades locales, quienes fueron las primeras en responder ante la emergencia. En medio de las dificultades y el peligro inherente a la confrontación armada, los civiles contribuyeron significativamente a la recuperación y el resguardo de los cuerpos hasta que las instituciones oficiales pudieran llegar al lugar.
No obstante, la Defensoría aprovechó la ocasión para lanzar una advertencia severa. El organismo señaló que ninguna comunidad civil debe verse obligada ni expuesta a asumir labores de este tipo, debido a los altísimos riesgos asociados a las hostilidades y a la presencia de minas o artefactos explosivos improvisados, como los confirmados por el Ministerio de Defensa. La entidad hizo un llamado a priorizar la seguridad de la población civil para evitar que se conviertan en víctimas colaterales de la guerra entre grupos irregulares.
En cuanto al origen de los hechos, ha surgido una versión detallada proveniente de uno de los actores involucrados. A través de un comunicado, Alexander Díaz Mendoza, conocido bajo el alias de 'Calarcá', explicó que los combates se desencadenaron a raíz de un ataque sorpresa. Según el relato de Calarcá, cerca de cien guerrilleros pertenecientes al frente Isaías Carvajal se encontraban establecidos en un campamento ubicado en la vereda La Siberia. En ese lugar, fueron sorprendidos por una incursión de más de 200 hombres que operan bajo el mando de Néstor Gregorio Vera, alias 'Iván Mordisco'.
Calarcá sostuvo que esta incursión provocó enfrentamientos intensos y prolongados, los cuales culminaron con la retirada de las tropas lideradas por alias Iván Mordisco. Según esta versión, el saldo de la batalla habría superado los 50 muertos. Sin embargo, es fundamental precisar que esta narrativa no ha sido confirmada por las autoridades gubernamentales. El Estado colombiano continúa realizando las verificaciones pertinentes en la zona para contrastar los hechos y determinar la veracidad de las cifras y los relatos emitidos por los grupos disidentes.


