El panorama deportivo de Boca Juniors atraviesa un momento de profunda transformación. Tras el duro golpe que significó la eliminación en la fase de grupos de la Copa Libertadores 2026, el club xeneize se encuentra en una etapa de introspección y rearmado. La dirigencia, liderada por Juan Román Riquelme, ha puesto en marcha un plan estratégico para afrontar el segundo semestre del año, con el objetivo primordial de recuperar la competitividad y enfocarse ahora en la Copa Sudamericana.
En el centro de todas las miradas y expectativas se encuentra la posibilidad de incorporar a Paulo Dybala. El delantero cordobés, actualmente jugador de la Roma, representa el gran anhelo de la hinchada y el objetivo principal de la gestión actual. La situación contractual de "La Joya" es el factor clave: su vínculo con la entidad italiana finaliza el próximo 30 de junio, lo que abre una ventana de oportunidad para que Boca pueda seducirlo y concretar su regreso al país.
Sin embargo, el camino no está libre de obstáculos. Si bien el club argentino mantiene viva la ilusión, la Roma también tiene la intención de renovar el contrato del futbolista, aunque se sabe que la propuesta económica del equipo italiano sería inferior a las condiciones actuales del jugador. A esto se suman factores deportivos determinantes, como la clasificación de la Roma a la próxima edición de la Champions League y la situación de Dybala respecto al Mundial, elementos que podrían inclinar la balanza para que el delantero decida permanecer en Europa. A pesar de estas complicaciones, en La Ribera no dan por perdida la oportunidad y continuarán trabajando para convencer al jugador.
Mientras se gestiona la posible llegada de la estrella cordobesa, Boca Juniors debe atender urgencias inmediatas en diversas líneas del campo. Una de las prioridades absolutas es la posición del arquero, debido a la grave lesión sufrida por Agustín Marchesín. El portero padeció la rotura del ligamento cruzado de la rodilla derecha, una lesión que lo mantendrá alejado de las canchas durante varios meses, dejando un vacío crítico en el arco xeneize.
Ante esta contingencia, la dirigencia ha puesto la mira en dos nombres específicos para reforzar el puesto. Por un lado, Walter Benítez, quien llega con el impulso de haber sido campeón de la Conference League con el Crystal Palace. Por otro lado, el uruguayo Sergio Rochet aparece como una opción viable. Aunque hasta el momento no se han iniciado negociaciones formales, el club sigue de cerca la situación de ambos futbolistas para tomar una decisión rápida.
La reestructuración también alcanza la zona defensiva, específicamente el lateral derecho. El análisis del cuerpo técnico indica que ni Juan Barinaga ni Marcelo Weigandt han logrado consolidarse plenamente durante el primer semestre, lo que convierte a esta posición en un área prioritaria de mejora. En este escenario, ha resurgido el nombre de Felipe Loyola, jugador chileno del Pisa de Italia. Loyola es un perfil atractivo para Boca no solo por su capacidad como lateral derecho, sino también por su versatilidad para desempeñarse como mediocampista, razón por la cual ha estado en el radar del club durante varios mercados de pases.
En paralelo a las llegadas, el club prepara movimientos en el sentido opuesto. Exequiel Zeballos estaría muy cerca de dejar el club, con una transferencia ya acordada hacia el Napoli por una cifra que ronda los 14 millones de euros. Esta salida obligará a la dirigencia a buscar un reemplazo, y en ese contexto aparece el nombre de Sebastián Villa. El futbolista, que actualmente se desempeña en Independiente Rivadavia y ha destacado en el equipo que lideró su grupo en los octavos de final de la Copa Libertadores, es visto como una alternativa para cubrir la vacante ofensiva.
Otro nombre que podría emigrar es el de Milton Delgado. El mediocampista ha despertado el interés de diversos clubes europeos, incluyendo al Inter, Bournemouth y Besiktas, además de haber recibido una oferta formal del Trabzonspor. No obstante, la postura de Boca es clara: solo analizarán una salida si se cumple el pago de su cláusula de rescisión, fijada en 20 millones de euros.
Finalmente, el rompecabezas del armado del plantel no estará completo hasta que se defina la conducción técnica. Tras confirmarse que Claudio Úbeda no continuará al frente del equipo, la búsqueda de un nuevo entrenador ha comenzado oficialmente. Boca afronta así un mercado de pases decisivo, donde la presión por revertir un semestre decepcionante se combina con la ambición de traer a Dybala para devolverle la ilusión a su afición.


