Lionel Scaloni, el segundo Lionel más famoso de Argentina, ha recorrido un camino poco convencional para llegar a la cima del fútbol mundial. Su transición de jugador a entrenador fue acelerada: se retiró en el Atalanta en 2015 y, apenas tres años después, asumió la dirección técnica de la selección nacional. Al momento de su nombramiento, Scaloni carecía de experiencia como líder principal en el más alto nivel y no gozaba del estatus de ídolo dentro del combinado albiceleste.
Su trayectoria previa como entrenador incluyó el rol de asistente de Jorge Sampaoli, primero en el Sevilla y posteriormente en la Selección Argentina durante el accidentado camino hacia el Mundial de Rusia 2018. También dirigió a la Sub20 de Argentina, logrando el campeonato en el torneo internacional juvenil de L’Alcudia. Fue precisamente este éxito el que lo llevó a ser nombrado entrenador interino del plantel mayor tras la traumática salida de Sampaoli.
La llegada de Scaloni estuvo marcada por el escepticismo. Tanto los medios de comunicación como gran parte de la afición cuestionaron su nombramiento, especialmente después del pobre desempeño en Rusia 2018, donde circularon rumores sobre una nula relación entre el entonces DT y los jugadores. Argentina arrastraba una sequía de títulos de 25 años y existía la sensación de que se estaba desaprovechando el mejor momento del mejor jugador de la historia.
Como futbolista, Scaloni tuvo una carrera sólida como lateral derecho, caracterizada por su dinámica y capacidad de ida y vuelta. Formado en Newell’s de Rosario, el mismo club donde Messi jugó en inferiores, desarrolló gran parte de su carrera en el Deportivo La Coruña, donde permaneció nueve años y ganó sus cuatro títulos profesionales. Posteriormente, pasó por el West Ham, el Racing de Santander y el Mallorca, cerrando su etapa profesional con cinco temporadas en la Lazio y tres en el Atalanta.
Su relación con la selección nacional fue irregular. Alcanzó la cima temprana al ser campeón del mundo con la Sub20 en Malasia 1997, equipo donde compartió plantel con Pablo Aimar y Walter Samuel, quienes hoy son sus ayudantes de campo. En el plantel mayor, participó en Alemania 2006, aunque solo disputó un partido frente a México. Durante años, le resultó difícil afianzarse debido al dominio de Javier Zanetti en su posición, alternando convocatorias sin llegar a convertirse en un emblema del equipo.
El desafío como seleccionador era inmenso. Scaloni heredó un equipo golpeado que requería un recambio generacional urgente, ya que figuras como Javier Mascherano y Gonzalo Higuaín habían decidido cerrar su ciclo. A pesar de las críticas de algunos periodistas, que lo calificaban de "inexperto" y veían su nombramiento como una "falta de respeto a los técnicos", Scaloni fue ratificado tras una serie de amistosos y la negativa de otros entrenadores a asumir el cargo.
Su primer gran reto fue la Copa América 2019 en Brasil. Aunque estuvo cerca de la eliminación en la fase de grupos, logró llegar a la semifinal, donde cayó en un encuentro polémico ante Brasil. Esta actuación fue considerada aceptable y le valió el respaldo del plantel. Posteriormente, la pandemia postergó la Copa América 2020, que finalmente se disputó en 2021 nuevamente en Brasil. Para entonces, Scaloni ya contaba con más de dos años de experiencia y había implementado un recambio generacional exitoso, integrando a jugadores como De Paul, Paredes y Lautaro Martínez junto a los líderes Messi y Di María.
Una de las apuestas más acertadas de Scaloni fue otorgar la titularidad en el arco a Emiliano “Dibu” Martínez, un portero poco conocido en Argentina que había sido suplente la mayor parte de su carrera en Inglaterra. El impacto de Martínez fue decisivo, especialmente en la semifinal ante Colombia, donde atajó tres penales. Finalmente, Argentina se consagró campeona en el Maracaná tras una definición de Di María, rompiendo la maldición de títulos y dando origen al término “La Scaloneta”.
El éxito continuó en 2022 con la victoria 3-0 ante Italia en la “Finalissima”. El equipo mantuvo un rendimiento destacado en las eliminatorias, logrando una racha de 36 partidos sin perder, la más larga registrada para el combinado sudamericano. Este impulso llevó a Argentina a ganar el Mundial de Qatar 2022, superando a candidatos como Brasil y Francia. La motivación se mantuvo incluso después de la gloria mundial, logrando otra Copa América dos años más tarde y liderando las eliminatorias con victorias contundentes, como el 4-1 ante Brasil.
Tácticamente, Scaloni ha dotado al equipo de una identidad clara basada en un esquema 4-3-3. El sistema se apoya en una presión alta al perder la pelota y transiciones rápidas y verticales al recuperarla. Con el apoyo de Aimar y Samuel, el entrenador ha demostrado una gran capacidad para realizar cambios estratégicos durante los partidos, como ocurrió en la final de la Copa América ante Colombia con la inclusión de Lo Celso y Lautaro Martínez.
Un pilar fundamental de este proceso ha sido la gestión de Lionel Messi. Scaloni logró que el capitán dejara de ser el "protegido" para convertirse en el "protector" del grupo. Al fomentar un recambio generacional con jugadores jóvenes y disruptivos, Scaloni permitió que Messi ejerciera un liderazgo basado en el ejemplo, el talento y el compañerismo, adoptando un rol de "hermano mayor".
De cara al Mundial de Norteamérica 2026, Argentina llega como candidato. De lograr el bicampeonato, este equipo entraría en el debate sobre cuál ha sido la mejor selección de la historia.

