El Gobierno de España enfrenta una nueva crisis judicial. El presidente Pedro Sánchez ha reiterado su apoyo total a su predecesor, José Luis Rodríguez Zapatero, quien se encuentra bajo investigación por presunto tráfico de influencias.
En una rueda de prensa celebrada en el Vaticano, tras reunirse con el papa León XIV, Sánchez afirmó que no existen motivos para cambiar su posición de respaldo, aunque enfatizó que habrá total colaboración con la justicia y respeto a la presunción de inocencia.
El caso contra Zapatero, quien lideró el país entre 2004 y 2011, se centra en la sospecha de haber influido, a cambio de dinero, en el rescate de la aerolínea Plus Ultra durante la pandemia de covid-19, una operación que ascendió a 53 millones de euros. De acuerdo con el sumario judicial de 4,000 páginas, se habrían hallado relojes y joyas de lujo en una caja fuerte del exmandatario, artículos que su entorno ha atribuido a herencias familiares.
La presión sobre el Ejecutivo aumenta tras un operativo de la Guardia Civil en la sede del PSOE en Madrid. La investigación apunta a la exmilitante Leire Díez, señalada por una presunta trama para desestabilizar procedimientos judiciales que afectaban al partido y al Gobierno.
Estas revelaciones se suman a otras investigaciones que involucran al hermano del presidente, David Sánchez, a su esposa, Begoña Gómez, y al exministro José Luis Ábalos.
Ante este panorama, el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, calificó la situación del Gobierno como "agónica" e "indecente", solicitando el adelanto de las elecciones generales. Sin embargo, Pedro Sánchez descartó anticipar los comicios previstos para 2027, argumentando que el país requiere estabilidad y crecimiento económico en un contexto internacional complejo.
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