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El efecto Pablo Guede en Alianza Lima: Claves del título del Apertura y el plan estratégico a futuro

Torneo Apertura | Cómo Guede convirtió el caos en campeón: aciertos y pendientes en 5 meses de obsesión con los detalles y la posición de Alianza Lima sobre su futuro

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El efecto Pablo Guede en Alianza Lima: Claves del título del Apertura y el plan estratégico a futuro

El camino de Alianza Lima hacia el título del Torneo Apertura no fue lineal ni sencillo. Tras un inicio de año caracterizado por el caos, la presión constante y las críticas feroces, el proyecto liderado por el entrenador argentino Pablo Guede logró asentarse progresivamente. Lo que comenzó como una etapa de incertidumbre terminó convirtiéndose en la consolidación de un rumbo fijo y un estilo propio, posicionando al equipo blanquiazul como la plantilla más ganadora, tanto de local como de visitante, en la primera mitad del año.

Para comprender este ascenso, es fundamental analizar los factores determinantes que permitieron al plantel sobreponerse a eventos adversos, como el traspié en la Copa Libertadores y el escándalo que derivó en la salida de tres jugadores. Un elemento central en esta estabilidad fue el respaldo incondicional de la directiva. Pablo Guede ha reconocido públicamente que los Navarro y los Franco fueron quienes "dieron la cara" para evitar su salida en los momentos más críticos, cuando la tribuna ya exigía su destitución.

Franco Navarro Mandayo, gerente deportivo del club, describió aquel periodo como un momento bisagra. Según Mandayo, la decisión de la dirigencia fue reunirse con el técnico y los jugadores para ratificar el objetivo y seguir adelante. Esta confianza mutua se trasladó al camerino, donde el compromiso con el equipo se volvió la prioridad absoluta. Un ejemplo tangible de este sacrificio fue Paolo Guerrero, quien, a sus 42 años y convencido por el discurso de unidad, aceptó retroceder del área para jugar un rol táctico como extremo derecho en el encuentro ante Chankas, permitiendo que Eryc Castillo asumiera el protagonismo goleador.

En el plano táctico, el proceso de Guede ha sido adaptable y, en ocasiones, doloroso. El entrenador implementó diversas variantes según el rival: desde un 4-3-3 y un 4-2-3-1, hasta líneas de tres y el uso de doble nueve. Esta flexibilidad fue aceptada sin cuestionamientos por el plantel, destacando casos como el de Jesús Castillo, quien fue utilizado recientemente como extremo izquierdo. Mandayo enfatiza que existe una conexión profunda con Guede, basada en la búsqueda de un equipo tácticamente disciplinado y defensivamente sólido, al cual el técnico añadió agresividad con el paso del tiempo.

Otro factor decisivo fue la lealtad del entrenador. A pesar del interés real de San Lorenzo por llevarse a Guede, el argentino optó por mantener su compromiso con Alianza Lima, un gesto que fortaleció la unión con el vestuario. Además, Guede logró maximizar el rendimiento de jugadores como Jesús Castillo y Eryc Castillo, e integró a Pavez, un futbolista de su entera confianza. Asimismo, jugadores que no fueron traídos por él, como Duarte, Huamán y Vélez, lograron adaptarse perfectamente a su metodología de trabajo.

Sin embargo, el análisis del presente también revela áreas de mejora. Una de las mayores preocupaciones es la falta de impulso a las divisiones inferiores. El club atraviesa un silencio administrativo respecto a sus canteras; Wilmar Valencia, el responsable del área, no ha brindado entrevistas ni detalles sobre el trabajo realizado para hacer emerger nuevos talentos, mientras que jugadores como Piero Cari han perdido minutos en el equipo.

Técnicamente, aunque Guede ha construido una estructura competitiva confiable, el equipo aún tiene el reto de ser más dominante en la posesión del balón. Si bien la movilidad y agresividad de Eryc Castillo han dado soluciones, es necesario generar un mayor volumen ofensivo desde la elaboración, especialmente ante rivales que se replegarán en el Torneo Clausura. Asimismo, Alianza requiere que surjan más opciones de ataque que no dependan exclusivamente de Paolo Guerrero, esperando que futbolistas como Girotti y Luis Ramos asuman un protagonismo sostenido.

Finalmente, el futuro de Pablo Guede en Matute está manejado con cautela. Aunque su contrato vigente es hasta diciembre de 2026, la dirigencia ha decidido no hablar de renovaciones anticipadas. Esta postura es una lección aprendida de la experiencia de 2025, cuando se renovó apresuradamente a Gorosito para luego resolver el contrato tras un mal desempeño en el Clausura. Por ahora, la prioridad absoluta es concentrarse en el objetivo de ser campeones nacionales antes de poner cualquier renovación en la agenda.

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