La tensión escala drásticamente en el sur de Líbano. Una serie de intensos bombardeos ha golpeado la ciudad de Nabatiyé, luego de que Israel emitiera una orden de evacuación para la zona. Corresponsales en el lugar reportaron columnas de humo elevándose desde diversos puntos, mientras que la agencia estatal libanesa NNA informó que uno de los ataques impactó cerca de un hospital, provocando daños importantes en sus dependencias.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha sido tajante al reiterar que Israel intensificará sus operaciones militares. El mandatario amenazó con reforzar la ofensiva para "aplastar" al movimiento islamista Hezbolá, a pesar de la tregua que entró en vigor el pasado 17 de abril.
En el terreno, las fuerzas israelíes han dado un paso decisivo. Una fuente castrense confirmó que las tropas ya operan más allá de la denominada "Línea amarilla", la demarcación situada a 10 kilómetros de la frontera. El ejército israelí sostiene que estas acciones son selectivas y tienen como fin eliminar amenazas directas contra la ciudadanía israelí.
El impacto de los ataques se extiende al este del país. Durante la noche, Israel bombardeó más de 100 objetivos de Hezbolá en el sur y en el valle de la Becá. En la localidad de Mashghara, la tragedia fue severa: el Ministerio de Salud reportó 11 muertos, incluyendo a dos niñas, y 15 heridos.
Desde el inicio de este conflicto el 2 de marzo, la cifra de víctimas no deja de crecer. Según el último balance oficial, los bombardeos israelíes han causado más de 3.100 muertes en territorio libanés. La escalada militar continúa mientras la población civil huye de las zonas de combate.
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