Un caso judicial sacude a la cúpula de la firma de moda Mango. Jonathan Andic, vicepresidente de la compañía, ha anunciado que se aparta temporalmente de su cargo tras pagar una millonaria fianza en el marco de una investigación por la muerte de su padre, Isak Andic.
El empresario de 45 años abonó un millón de euros para evitar la prisión provisional, luego de haber sido detenido como sospechoso del presunto homicidio de su progenitor, quien cayó por una montaña mientras paseaban juntos en diciembre de 2024. A pesar de la fianza, la jueza ha impuesto medidas cautelares estrictas: la retirada de su pasaporte, la prohibición de salir del territorio y la obligación de comparecer semanalmente ante el juzgado.
En una carta abierta, Jonathan Andic ha calificado la acusación de "grave, injusta e infundada", asegurando que necesita concentrar su energía en demostrar su inocencia. El empresario describe su relación con su padre como una unión llena de cariño, aunque admite que, como en muchas familias, atravesaron momentos difíciles que superaron con esfuerzo.
Sin embargo, la investigación judicial plantea un escenario distinto. La jueza ha señalado indicios de una "mala relación" motivada por una presunta "obsesión por el dinero" de Jonathan Andic. Además, los investigadores destacan que el hijo realizó varias visitas al lugar del accidente en los días previos y que la autopsia descarta que la caída fuera producto de un resbalón o tropiezo, ya que el cuerpo cayó con los pies por delante.
Andic sostiene que se ha construido un relato público parcial, descontextualizado y tergiversado que deberá desmontar con tiempo y esfuerzo.
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