La comunidad de la provincia de Chubut se encuentra sumida en un profundo pesar tras confirmarse el fallecimiento de Alberto Delgado, un hombre ampliamente conocido y querido bajo el apodo de “El Petiso”. Delgado fue el propietario de una reconocida parrilla ubicada sobre la emblemática Ruta 40, un establecimiento que, a lo largo de más de cuatro décadas, no solo fue un negocio gastronómico, sino que se consolidó como una parada obligada para los miles de viajeros que recorren la vastedad de la Patagonia argentina.
La noticia de su partida fue comunicada oficialmente este domingo. La familia de Alberto Delgado utilizó las redes sociales de la parrilla para compartir un emotivo mensaje con la comunidad, donde informaron el deceso y expresaron su dolor ante la pérdida. “En el día de la fecha ha dejado de existir nuestro papá… Alberto Delgado. Agradecemos a todos por acompañarnos en esta dolorosa e irreparable pérdida. Nuestro padre hoy, a sus 90 años, descansa en los brazos del Señor”, manifestaron sus allegados, quienes recibieron el apoyo de numerosos clientes y vecinos.
Para quienes transitaron la Ruta 40, “El Petiso” representaba mucho más que un simple parrillero. Su trayectoria quedó firmemente grabada en la historia gastronómica de Chubut, especialmente gracias a la calidad y generosidad de sus platos. Sus famosos churrascos y las abundantes sopas caseras se convirtieron en el sello distintivo de su cocina, creando una experiencia culinaria que atraía a personas de diversos rincones del país. La atención al cliente era, asimismo, un aspecto fundamental de su propuesta; una atención particular y memorable que dejaba una marca imborrable en cada comensal.
Aquellos que tuvieron la oportunidad de detenerse en su restaurante recuerdan con especial afecto no solo el sabor de la comida, sino la personalidad tan característica de Alberto. Se lo describe como un hombre de carácter firme pero entrañable, alguien que mantenía el control absoluto de su espacio. Era habitual verlo recorrer el salón con seguridad, decidiendo personalmente dónde debía sentarse cada persona que ingresaba al local, marcando así la pauta de la hospitalidad en su establecimiento.
En cuanto a sus orígenes, Alberto Delgado nació en El Bolsón, pero fue en la localidad de Gobernador Costa donde desarrolló la mayor parte de su vida y su proyecto profesional. Allí levantó la parrilla que con el tiempo se transformó en un símbolo del pueblo y en una referencia geográfica y gastronómica indispensable para quienes se dirigían hacia la cordillera a través de la Ruta 40.
Su compromiso con la excelencia y el detalle fue constante hasta el final de sus días. Según relataron sus hijas, incluso a los 89 años, Alberto seguía supervisando personalmente cada aspecto de la cocina y observaba minuciosamente el servicio desde el fondo del salón. Este rigor aseguraba que el ritual de la comida se mantuviera intacto: la sopa servida como entrada, seguida de los gigantescos y jugosos churrascos, un proceso que miles de viajeros repetían con fidelidad en cada visita a la localidad.
Con el transcurso de los años, la fama de la parrilla trascendió las fronteras provinciales de Chubut, ganando un reconocimiento nacional. Turistas de distintas provincias argentinas aseguraban que no existía otro lugar donde pudieran probar una carne con el sabor y la calidad que “El Petiso” ofrecía en su mesa.
La partida de Alberto Delgado deja un vacío significativo en Gobernador Costa. Tanto los vecinos del pueblo como sus clientes habituales y los viajeros ocasionales lo recuerdan como uno de los personajes más queridos y emblemáticos de toda la región patagónica. Para quienes compartieron una mesa en su establecimiento, Alberto no era simplemente un cocinero o un empresario; era una pieza fundamental del paisaje y un pilar de la identidad de la Patagonia.


