El Banco Central de la República Argentina (BCRA) está implementando una estrategia dual en el mercado de divisas. Por un lado, avanza con un programa intensivo de compra de moneda extranjera para robustecer las reservas internacionales y, simultáneamente, profundiza el desarme gradual de la millonaria cobertura cambiaria que había sido instrumentada previo a las elecciones legislativas de octubre de 2025. Esta segunda acción se manifiesta concretamente en una disminución sostenida de la exposición del ente emisor en los contratos de futuros de dólar.
El contexto de esta maniobra se remonta a los meses anteriores a los comicios de medio término, periodo en el cual la volatilidad del mercado impulsó una dolarización significativa por parte de los agentes económicos. Si bien el incremento en la demanda de divisas es un fenómeno habitual durante los ciclos electorales, el volumen registrado en 2025 fue calificado como sin antecedentes. Según estimaciones del propio BCRA, la dolarización alcanzó la cifra de USD 35.000 millones.
Esta tendencia tuvo un impacto directo en la demanda de dinero. En su Informe de Política Monetaria (IPOM), la entidad señaló que la adquisición de activos y coberturas en moneda extranjera representó más del 50% del stock de M2 transaccional, lo que derivó en una caída de la demanda de dinero de magnitud inédita. No obstante, tras el triunfo del oficialismo en las elecciones de medio término, este flujo comenzó a revertirse, evidenciándose una tendencia hacia la desdolarización en el segmento de los contratos de futuros.
Para comprender este proceso, es necesario precisar que el dólar futuro es un instrumento financiero mediante el cual las partes acuerdan fijar hoy el precio de la moneda estadounidense para una fecha determinada en el futuro. Este mecanismo actúa como un resguardo ante eventuales variaciones en el tipo de cambio y contribuye a moderar las presiones sobre el mercado spot, donde las operaciones se liquidan de manera inmediata. En estos contratos, ya sea que intervenga el BCRA o agentes privados, se pacta un precio y una fecha de liquidación; al vencimiento, no se entrega la divisa física, sino que se compensa en pesos la diferencia entre el valor acordado y la cotización efectiva del dólar.
Desde la perspectiva técnica, Andrés Reschini, titular de la consultora F2, indicó que los datos publicados a fines de abril muestran una caída mensual de la posición del Banco Central, que pasó de USD 471 millones a USD 2.127 millones. Esta cifra representa la séptima contracción consecutiva desde que la posición se ubicaba en USD 6.844 millones vendidos a finales de septiembre. Reschini prevé que para el mes de mayo se produzca una caída aún más acelerada.
En sintonía, Martín de la Fuente, analista financiero de Bavsa, explicó que la posición de futuros al 30 de abril reportó un "short" por USD 2.176 millones, lo que implica una disminución mensual de USD 434 millones. De acuerdo con De la Fuente, estos valores se acercan a los niveles de junio de 2025 (USD 1.909 millones), momento en que el mercado empezó a mostrar los primeros síntomas de una fuerte caída en la demanda de dinero, proceso que se intensificó en octubre debido a las elecciones. El analista señaló que, aunque mayo representaba un mes desafiante debido a que el contrato de mayo 2026 concentraba el 50% del interés abierto total, se ha observado un cierre de posiciones y un "rolleo" hacia contratos más largos, específicamente los de noviembre y diciembre de 2026.
El impacto total del desarme de coberturas es considerable. Según los cálculos de De la Fuente, el BCRA redujo su posición en futuros en USD 3.951 millones desde el periodo preelectoral. A esto se suma que el Tesoro liquidó instrumentos "dollar linked" —bonos o acciones atados al tipo de cambio oficial— por otros USD 7.808 millones. En conjunto, la cobertura desarmada suma un total de USD 11.759 millones.
En paralelo, el Banco Central mantiene una racha de 93 jornadas consecutivas con resultados positivos en el mercado cambiario, gracias a acuerdos con bancos, empresas privadas y organismos estatales. En la última rueda, la entidad sumó USD 139 millones, elevando el total anual a una cifra cercana a los 9.000 millones de dólares. Desde la implementación del nuevo esquema monetario en enero, el BCRA ha concretado compras por USD 8.990 millones, destacándose abril como el mes de mayor volumen con USD 2.769 millones.
Durante las últimas semanas de mayo, la autoridad monetaria aceleró la adquisición de divisas. Tras un inicio de mes con compras diarias inferiores a los 100 millones de dólares, la última semana incorporó USD 909 millones, llevando el acumulado de mayo a USD 1.835 millones. Con estos números, el Central ya ha alcanzado el 89,9% de su meta anual de compras.
Para sostener este ritmo de acumulación, el BCRA ha emitido pesos sin esterilizar, mientras que el Tesoro ha absorbido ese excedente mediante la colocación de deuda en moneda local, buscando estabilizar el tipo de cambio y contener la inflación, especialmente luego de que la demanda de dólares del Tesoro para cancelar obligaciones financieras limitara el incremento neto de reservas durante el primer trimestre.
Hacia adelante, las proyecciones oficiales anticipan que el saldo neto de compras para 2026 se situará entre los USD 10.000 y USD 17.000 millones. Santiago Bausili, presidente del BCRA, señaló que el resultado final dependerá de la disponibilidad de divisas y de la demanda de pesos. Al cierre de la última jornada, las reservas internacionales totalizaron USD 46.803 millones, cifra muy cercana al máximo de la gestión actual registrado en febrero (USD 46.905 millones). Se espera que este nivel sea superado una vez que se concrete el desembolso de USD 1.000 millones por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI).


