El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) ha propinado un golpe significativo a una estructura criminal dedicada al narcotráfico y la legitimación de capitales en Costa Rica. Francisco Javier Alfaro Flores, señalado por las autoridades como el presunto líder de esta organización, fue detenido el pasado lunes en el marco de una operación que incluyó la ejecución de 17 allanamientos simultáneos. El caso, denominado "Lusso" debido al estilo de vida ostentoso de sus integrantes, revela una sofisticada red de traslado de estupefacientes y blanqueo de dinero.
Según el expediente judicial, Alfaro Flores, un ciudadano nicaragüense naturalizado costarricense, habría coordinado el envío de cargamentos de cocaína desde suelo costarricense hacia diversos destinos internacionales. La investigación, que contó con alertas emitidas por la Administración de Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos, determinó que la organización operaba una logística aérea compleja. El grupo movilizaba aeronaves desde el aeropuerto Tobías Bolaños, ubicado en Pavas, hacia pistas clandestinas situadas en las zonas norte y sur del país. Desde estos puntos estratégicos, la droga era trasladada posteriormente hacia Nicaragua, Honduras, Guatemala y México.
Una pieza clave en esta operación era una escuela de aviación situada también en el aeropuerto Tobías Bolaños. Las investigaciones revelaron que la organización mantenía el control de un hangar, el cual era utilizado no solo para coordinar las operaciones aéreas, sino también para el reclutamiento de pilotos que participarían en el traslado de la cocaína hacia las pistas clandestinas, tanto dentro de Costa Rica como en otros países de la región.
El expediente detalla eventos críticos que permitieron rastrear la actividad del grupo. El 13 de enero de 2016, la Sección de Estupefacientes del OIJ fue notificada sobre el aterrizaje ilegal de una avioneta en el municipio de Tonalá, en el departamento de Chinandega, Nicaragua. Al llegar al sitio, las autoridades nicaragüenses localizaron la aeronave con matrícula costarricense TI-ATR, la cual pertenecía a la estructura criminal y transportaba 83 paquetes de cocaína.
Simultáneamente, la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS) había alertado sobre el funcionamiento de esta red de trasiego internacional. Estas pesquisas permitieron a los agentes identificar la jerarquía de la organización y rastrear los movimientos de la droga. Un hecho determinante ocurrió el 25 de febrero de 2016, cuando investigadores interceptaron un vehículo que ocultaba 53 paquetes de cocaína en un compartimento secreto bajo la batea. Durante dicho operativo, se halló un comprobante de depósito bancario a nombre de una sociedad vinculada directamente con Alfaro Flores, lo que fortaleció la tesis de su liderazgo en la red.
La investigación sostiene que la organización fue conformada alrededor del año 2014, dedicándose al tráfico nacional e internacional de cocaína y a la legitimación de los capitales derivados de estas actividades. El alcance global de la red quedó evidenciado a través de las comunicaciones internacionales de uno de sus integrantes, Roberto José Solís Torres, quien registró numerosas llamadas hacia destinos tan diversos como Túnez, Perú, Panamá, Nicaragua, México, Guatemala, Granada, Estados Unidos, Canadá, Cuba, China, Zimbabue, Nueva Zelanda y Grecia. Asimismo, se detectaron comunicaciones constantes con números de Guatemala, lo que refuerza la teoría de una red logística internacional.
En el ámbito judicial, el Juzgado Penal de Heredia dictó seis meses de prisión preventiva contra los imputados de apellidos Lanuza, Alfaro, Solís, Backer, Villalta, Piedra y Alfaro, todos investigados por el delito de legitimación de capitales. Los allanamientos realizados en San José, Heredia, Alajuela y Puntarenas resultaron en el decomiso de armas de fuego, dinero en efectivo, joyería, obras de arte, artículos electrónicos y vehículos de lujo. El Ministerio Público ordenó además la anotación de 29 bienes muebles y 28 inmuebles, incluyendo propiedades en residenciales exclusivas y automóviles de alta gama valorados en millones de dólares.
Finalmente, el expediente destaca que la doble nacionalidad de Alfaro Flores fue un factor determinante para evadir el seguimiento policial durante al menos una década. El sospechoso obtuvo la nacionalidad costarricense en 2018 tras casarse con una ciudadana local, lo que facilitó sus desplazamientos entre Costa Rica y Nicaragua. Como prueba adicional, el OIJ incorporó videos y fotografías de redes sociales donde Alfaro Flores y sus familiares presumían viajes por Europa, específicamente a España e Ibiza, así como la posesión de vehículos Ferrari y Mercedes-Benz en condominios exclusivos del Gran Área Metropolitana.

