Un equipo de expertos ha llevado a cabo un exhaustivo operativo de monitoreo en la provincia de Tierra del Fuego con el objetivo de rastrear la presencia y circulación del hantavirus en la fauna silvestre de la región. Las tareas, coordinadas entre organismos nacionales y locales, se centraron en la captura y análisis de roedores para determinar el riesgo epidemiológico actual en la zona sur del país.
Durante los procedimientos de campo, los especialistas informaron que no se encontró presencia del "ratón colilargo" (Oligoryzomys longicaudatus), especie que es reconocida como el principal portador del virus Andes. No obstante, los resultados de las capturas no fueron nulos, ya que se lograron obtener ejemplares de Abrothrix hirta y Abrothrix olivacea. Estas dos especies de roedores son de particular interés para las autoridades sanitarias, dado que han sido vinculadas previamente con la circulación del hantavirus en el sur argentino.
A pesar de la captura de estos ejemplares, los expertos aclararon que, hasta el momento, no existe evidencia alguna de que los animales hallados estén infectados por el virus. Al respecto, la doctora Carla Bellomo, responsable del operativo y perteneciente al Servicio de Biología Molecular del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas (INEI), subrayó que el trabajo actual se encuentra en una etapa preliminar y que ahora comienza una fase crucial de análisis técnico.
"Hasta el momento no contamos con evidencia que permita confirmar infección en las especies capturadas. Debemos continuar con estudios específicos para determinar si son positivas para hantavirus", explicó la doctora Bellomo, resaltando la importancia de no apresurar las conclusiones hasta contar con los resultados definitivos de laboratorio.
Para llevar a cabo estas determinaciones, todas las muestras recolectadas fueron enviadas al Laboratorio Nacional de Referencia para hantavirus de la ANLIS Malbrán. El protocolo de análisis seguirá una secuencia rigurosa: en primera instancia, se realizarán estudios serológicos destinados a detectar la presencia de anticuerpos en los ejemplares. En el caso de que estos análisis arrojen indicios positivos, el laboratorio procederá a ejecutar pruebas moleculares de ARN y técnicas de RT-PCR, las cuales permiten la búsqueda directa de material genético viral.
El proceso no termina con la detección. De confirmarse la circulación del virus en las especies capturadas, los científicos avanzarán hacia la realización de secuenciaciones genéticas. Este paso es fundamental para identificar posibles variantes del virus y obtener información técnica clave que permita mejorar el monitoreo epidemiológico en la región fueguina y el resto del sur del país.
El despliegue operativo se caracterizó por el cumplimiento de estrictas medidas de seguridad biológica, debido a la peligrosidad del agente viral. El trabajo se realizó en estrecha coordinación con la Dirección General de Epidemiología y Salud Ambiental del Ministerio de Salud de Tierra del Fuego. Para minimizar cualquier riesgo de exposición accidental, los especialistas utilizaron equipos de protección de alta complejidad, que incluyeron mascarillas especiales y sistemas de respiración autónoma.
En cuanto a la metodología de recolección, el equipo instaló aproximadamente 200 trampas Sherman, utilizando cebos específicos diseñados para atraer a los roedores de la zona. Una vez capturados los animales, se procedió a su identificación taxonómica y a la extracción de muestras de sangre y tejidos. Todo el material biológico fue conservado bajo rigurosos protocolos de bioseguridad, almacenándose en freezers a una temperatura de -80°C para garantizar la integridad de las muestras durante su traslado al laboratorio nacional. Al concluir las tareas de campo, se llevó a cabo una descontaminación completa de todos los equipos utilizados.
De manera complementaria a las actividades de campo, profesionales del Instituto Malbrán desarrollaron jornadas de capacitación dirigidas al personal del Hospital Regional de Tierra del Fuego. Esta iniciativa tuvo como propósito fundamental reforzar la capacidad de diagnóstico local frente a la eventual aparición de casos de hantavirus en humanos. Desde el organismo se enfatizó que el acceso a herramientas de detección temprana es un pilar esencial para fortalecer la vigilancia epidemiológica, permitiendo acelerar el análisis de muestras y optimizar la respuesta sanitaria ante posibles brotes en la región.

