Un fuerte sismo de magnitud 6.1 sacudió la región de Ica el pasado 19 de mayo, dejando 27 personas heridas y diversos daños en infraestructuras. El evento, ocurrido a las 12:57 horas, fue seguido por réplicas de 4.1 y 3.6 grados, encendiendo las alarmas sobre la vulnerabilidad sísmica del país.
La actividad telúrica ha continuado en diversas zonas. El Instituto Geofísico del Perú registró recientemente sismos de magnitud 4.0 en Trujillo, 3.6 en la costa de Arequipa y 3.5 cerca de Huacho. Por otro lado, la Marina de Guerra del Perú descartó alertas de tsunami para el litoral peruano tras un sismo de 5.6 registrado en Alaska.
Para mitigar riesgos, el IGP, en convenio con el Ministerio de Vivienda, realiza estudios de suelos en Canta y Antioquía. Estas investigaciones geofísicas y geotécnicas buscan mejorar la planificación urbana y beneficiarán a más de 12,800 habitantes. Hernando Tavera, jefe institucional del IGP, señaló que esta información científica es clave para reducir riesgos sísmicos.
La historia de Perú marca la urgencia de estas medidas. Se recuerdan eventos devastadores como el terremoto de Ancash en 1970, con más de 66,000 víctimas, y el sismo de Ica en 2007, que dejó más de 500 fallecidos. Especialmente preocupa la situación de Lima, que no ha experimentado un gran evento sísmico desde el terremoto de 7.6 magnitud ocurrido en 1974.
La acumulación de energía en las fallas tectónicas resalta la necesidad de fortalecer la cultura de prevención y resiliencia en todo el territorio nacional. El IGP y el COEN mantienen el monitoreo constante para emitir las alertas correspondientes.
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