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Laguna de Apastepeque adquiere tonalidad turquesa por proliferación de cianobacterias

Aunque genera inquietud, el cambio de tonalidad también se convirtió en una buena noticia para los comerciantes del lugar que se benefician de un mayor arribo de turistas.

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Laguna de Apastepeque adquiere tonalidad turquesa por proliferación de cianobacterias
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La laguna de Apastepeque, en El Salvador, ha captado la atención de miles de personas al teñirse de un intenso color turquesa. Expertos de la Universidad de El Salvador confirmaron que este fenómeno es causado por la proliferación de cianobacterias, impulsadas por la alta radiación solar y la alcalinidad del agua, descartando cualquier origen mineral en este cráter volcánico. Aunque las autoridades no han emitido una alerta sanitaria oficial, se mantiene la precaución debido a que estos microorganismos pueden provocar irritaciones en la piel. Pese a ello, el llamativo cambio visual ha impulsado significativamente la economía local, atrayendo a un flujo masivo de turistas y beneficiando a comerciantes y lancheros de la zona.

La laguna de Apastepeque, un reconocido destino turístico ubicado en el centro de El Salvador, ha experimentado un cambio sorprendente en su apariencia visual. El espejo de agua ha adquirido una coloración turquesa que ha captado la atención de residentes y visitantes, generando un clima mixto de inquietud y satisfacción entre los pobladores de la zona.

Este fenómeno cromático ha sido atribuido a la proliferación de cianobacterias. Estos microorganismos son comúnmente conocidos como algas verdeazuladas, aunque desde una perspectiva científica, es importante precisar que no son algas. Según las explicaciones proporcionadas por el director del Centro de Investigación Ambiental de la Universidad de El Salvador (UES), Édgar Marinero Orantes, el tono turquesa es el resultado de un contraste específico entre la presencia de estas cianobacterias y la incidencia de la luz solar.

De acuerdo con el ministerio salvadoreño del Medio Ambiente, el incremento de estos microorganismos en el cuerpo de agua no es aleatorio, sino que se asocia a una combinación de factores ambientales. Entre los elementos detonantes se encuentran la alta radiación solar, la ausencia de nubosidad en la región y la condición alcalina del agua de la laguna.

En cuanto a la seguridad sanitaria, las autoridades han aclarado que, hasta el momento, no existe una alerta sanitaria activa para la laguna de Apastepeque. Sin embargo, el antecedente de otros cuerpos de agua ha generado precaución. En el año 2025, el ministerio solicitó evitar las inmersiones en otro lago que presentaba aglomeraciones de cianobacterias, advirtiendo que el contacto con estas podía provocar irritaciones en la piel. Esta advertencia se alinea con la información de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, organismo que señala que estos microorganismos tienen la capacidad de producir toxinas que podrían ocasionar sarpullidos y síntomas respiratorios.

Desde el punto de vista geológico y estructural, investigadores de la Universidad de El Salvador han llevado a cabo estudios técnicos utilizando un equipo de "sonar" (Sound Navigation And Ranging). Gracias a esta tecnología, se ha determinado que la laguna de Apastepeque es técnicamente un "maar", es decir, un cráter volcánico de características anchas y bajas. Los análisis revelaron que el cuerpo de agua posee una profundidad de 44 metros y, fundamentalmente, que no registra irregularidades en el fondo relacionadas con la presencia de minerales, lo que refuerza la tesis de que el color se debe a causas biológicas y no mineralógicas.

A pesar de las dudas sobre la salud, el cambio de color ha traído consigo beneficios económicos inmediatos para la comunidad local. El arribo de turistas curiosos por observar y navegar en las aguas verdes ha impulsado el comercio en la zona, situada a unos 70 kilómetros al este de San Salvador, en el departamento de San Vicente.

Linda Alfaro, una residente de 49 años que opera un restaurante a orillas de la laguna, ha sido testigo de este proceso. Alfaro menciona que, aunque el lago suele cambiar de tonalidad —presentando en ocasiones colores cafés, amarillos o verdes claros—, es la primera vez que adquiere este tono turquesa tan intenso. "La gente se ha asustado al ver que sí está color turquesa, la vienen a ver (y) le toman fotos", comentó la comerciante, quien añade con optimismo que los peces se mantienen en buen estado y que la laguna permanece tranquila.

En sintonía con esta visión, Kevin Flores, un lanchero de 33 años, ha expresado su satisfacción por el incremento del flujo turístico, el cual favorece la práctica de la pesca deportiva y el uso de embarcaciones. Flores sostiene que no existe ningún tipo de contaminación externa que haya provocado el fenómeno, sugiriendo que las altas temperaturas son la causa principal, una suposición que coincide con las explicaciones científicas sobre la radiación solar y el clima.

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