En la localidad de Bella Vista, situada al oeste de la provincia de Corrientes, una situación insólita ha puesto en el centro de la escena judicial y mediática a Nancy Angélica Luxen, una mujer de 70 años y empresaria local. Luxen se encuentra actualmente bajo investigación por parte de la Justicia tras haber protagonizado una secuencia en la que apuntó y persiguió a dos grupos de adolescentes en plena vía pública durante la madrugada.
El incidente ocurrió el sábado 9 de mayo, cuando cámaras de seguridad del casco céntrico de la ciudad capturaron imágenes inquietantes. En los rodajes se observa a dos grupos de jóvenes, integrados por personas de 16 años, corriendo a toda prisa mientras intentaban escapar de un vehículo. Se trata de una camioneta Jeep Compass de color oscuro, conducida por Nancy Luxen, quien se abrió paso por las calles mientras blandía un arma y apuntaba directamente hacia los adolescentes.
El pánico generado entre los jóvenes fue evidente. Según reportes preliminares del hecho, la desesperación alcanzó tal punto que uno de los adolescentes llegó a gritarle a la mujer en medio de la persecución: "Por favor, señora, le pido por mi vida". Esta secuencia dejó constancia del temor vivido por los menores, quienes buscaban ayuda mientras huían del vehículo.
La repercusión del caso aumentó cuando se supo que uno de los adolescentes perseguidos es hijo de Marcos Núñez, el juez de faltas local. Ante la gravedad de lo sucedido, el funcionario decidió presentarse como querellante en la causa. Por su parte, el padre de otro de los jóvenes involucrados expresó su malestar a través del medio local El Litoral, señalando que los chicos estaban desesperados. Asimismo, criticó la gestión del fiscal de la causa, Sergio Freitag, cuestionando que el allanamiento en la vivienda de Luxen se haya ordenado casi un día después del incidente y lamentando que no se hubieran solicitado medidas preventivas inmediatas, permitiendo que la mujer continuara sus actividades como si nada hubiera ocurrido.
Ante el avance de la causa y las críticas sociales, Nancy Luxen decidió romper el silencio a través de un video de 16 minutos publicado recientemente. En el material, la mujer se muestra angustiada y se defiende de las acusaciones, rechazando categóricamente ser calificada como una "pistolera" o una "asesina". "Estoy desesperada, angustiada y muy triste por las acusaciones maliciosas y mentirosas", afirmó Luxen, solicitando el apoyo de los adultos de la comunidad: "La gente grande me tiene que defender porque me conocen".
Uno de los puntos centrales de su defensa fue la naturaleza del arma utilizada. Luxen mostró en el video que se trata de una "pistola a cebita", un juguete común que utiliza un dispositivo de papel o plástico con extractos mínimos de material explosivo para simular detonaciones y generar chispas. "El arma ni un papel agujerea, pero hace chispita y suena", explicó la mujer, argumentando que el objeto no representa un peligro real y que se siente víctima de una difamación que busca destruir su buen nombre y trayectoria.
Más allá de la legalidad de sus actos, Luxen justificó su comportamiento alegando que su intención era "colaborar" con la educación de los jóvenes y el control parental. En un tono confrontativo, se dirigió al juez de faltas, Marcos Núñez, asegurando que si lo viera le daría la mano porque, según su criterio, "está educando mal a su hijo". La mujer sostuvo que su acción buscaba evitar que los chicos se animaran a estar fuera de hora por las calles.
"Estoy colaborando con los padres para que los chicos no se animen más a andar a fuera de hora por las calles. Los padres tienen que tomar las medidas necesarias para que sus hijos no anden a las 4 de la mañana. Pero yo los acompaño, los ayudo y les abro la mente para que cuiden a sus hijos. Me deberían agradecer", sentenció Luxen en su video, reafirmando que su accionar, aunque polémico, tenía como objetivo ayudar a conducir al pueblo.


