¿Cómo se siente estar a más de 200 mil millas de casa? El piloto de la misión Artemis II, Reid Wiseman, describe el viaje como el sueño más grande del mundo, pero también como una travesía difícil. Tras una misión que marcó un hito después de 53 años, Wiseman reflexionó sobre la incapacidad de la mente humana para procesar la inmensidad de lo visto desde el espacio.
El objetivo central de Artemis II fue observar y capturar imágenes del lado oculto de la Luna, una región que no es visible desde la Tierra. Wiseman afirmó que vieron cosas que ningún ser humano ha visto jamás, describiendo la experiencia como surrealista e indescriptible, asegurando que no existen adjetivos suficientes para lo que vieron por la ventana.
En términos de distancia, la tripulación de la cápsula Orión alcanzó un nuevo récord, adentrándose 400.171 kilómetros en las profundidades del espacio, superando la marca establecida por la misión Apolo 13 hace más de medio siglo. Cabe destacar que, previo a este vuelo, China ya había enviado las sondas Chang’e 4 y Chang’e 6 a dicha región lunar.
El regreso fue intenso. Los astronautas reingresaron a la atmósfera a casi 40 mil kilómetros por hora, amerizando en el Océano Pacífico, frente a las costas de San Diego. Tras ser rescatados por la NASA y el ejército estadounidense, fueron trasladados en helicóptero al buque USS John P. Murtha.
Sin embargo, el aterrizaje no significó el fin inmediato de sus tareas. Los tripulantes debieron someterse a evaluaciones físicas para monitorear la adaptación del cuerpo humano a condiciones extremas, generando información directa para futuras misiones. Para Wiseman, el regreso reafirmó un sentimiento profundo: lo especial que es ser humano y vivir en el planeta Tierra.
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