Investigadores de la Universidad de Chile destacan el creciente interés científico en la quínoa, un cultivo ancestral de los Andes, por su alto valor nutricional, su contribución a la seguridad alimentaria y sus aplicaciones en el desarrollo de alimentos innovadores y biomateriales sostenibles. La quínoa (Chenopodium quinoa Willd.) es valorada internacionalmente no solo como un alimento altamente nutritivo, sino también como una matriz biológica compleja con múltiples propiedades funcionales.
Originaria de la región andina de Sudamérica, este cultivo ha sido utilizado durante miles de años por culturas precolombinas, y hoy su relevancia ha sido revalorizada por la ciencia. A diferencia de la mayoría de los cultivos de origen vegetal, la quínoa posee una proteína de alto valor biológico, conteniendo todos los aminoácidos esenciales en proporciones adecuadas para el ser humano, incluyendo lisina y metionina, aminoácidos que suelen ser deficientes en otros cereales y legumbres.
La académica Lilian Abugoch James señala que la quínoa es una matriz biológica compleja que supera a otros cultivos por su alto valor biológico, permitiendo una síntesis proteica eficiente. La investigación académica ha permitido identificar aplicaciones que van más allá del consumo del grano entero, como el fraccionamiento proteico para aislar proteínas con propiedades de gelificación y emulsificación, y la producción de biopéptidos.
Uno de los avances más relevantes es el uso de biopolímeros de quínoa para el desarrollo de envases biodegradables, combinando proteínas de quínoa con otros compuestos naturales para generar películas protectoras para alimentos y bioenvases. El académico Cristián Tapia Villanueva explica que su investigación busca transformar estos biopolímeros en soluciones tecnológicas.
Desde el punto de vista productivo, la quínoa es un cultivo de baja huella hídrica y alta resistencia al estrés ambiental, con variedades adaptadas a diversas condiciones climáticas en Chile.
Suscríbete a Noticias lat para más noticias.
