Tensiones diplomáticas entre Rusia y Estados Unidos por la situación actual en Cuba. El Gobierno ruso ha reprochado formalmente a Washington su "intolerancia" hacia la "disidencia", tras la implementación de nuevas sanciones contra la isla y la reciente imputación del expresidente Raúl Castro.
La acusación contra Raúl Castro se remonta a hechos ocurridos hace tres décadas, específicamente el derribo de dos aviones civiles pertenecientes a una organización de la oposición, incidente que dejó un saldo de cuatro personas fallecidas.
La portavoz de Asuntos Exteriores rusa, Maria Zajarova, señaló que estas medidas coercitivas buscan asfixiar la economía cubana y estrechar el cerco energético. Zajarova subrayó que Washington intenta impedir el suministro de combustible proveniente de terceros países mediante amenazas de aranceles, calificando esto como un reflejo de la intolerancia estadounidense.
Según la portavoz, estas acciones de la administración de Donald Trump se suman a largos años de embargo comercial, económico, financiero y humanitario. En este contexto, Rusia ha reiterado su plena solidaridad con Cuba y su condena ante cualquier intento de injerencia en los asuntos internos de una nación soberana, así como el uso de amenazas, chantaje y medidas restrictivas unilaterales.
Ante los cuestionamientos sobre si el Gobierno de la isla ha solicitado ayuda militar, el Gobierno ruso afirmó que seguirá brindando el apoyo más enérgico al pueblo cubano en este periodo de dificultades extremas, manteniendo el diálogo sobre cuestiones de interés recíproco.
Finalmente, se destaca que la imputación contra Raúl Castro es vista como una maniobra jurídica similar a la emprendida anteriormente contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, intensificando la presión económica y legal sobre la isla.
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