La situación en la Ribera Occidental alcanza un punto crítico. Nabil Abu Rudeina, portavoz oficial de la Presidencia palestina, ha denunciado a través de un comunicado la escalada de violencia perpetrada por extremistas judíos en la región.
Según Abu Rudeina, estas ofensivas representan una amenaza directa que podría frustrar cualquier esfuerzo internacional destinado a lograr la estabilidad en el territorio. El vocero fue enfático al responsabilizar a las autoridades israelíes por las graves repercusiones de estos ataques, los cuales calificó explícitamente como terroristas.
El comunicado acusa al Ejército de Israel de proteger y apoyar las agresiones de los colonos en Cisjordania. Esta acción es descrita como parte de una “política sistemática destinada a imponer un hecho consumado y afianzar la ocupación”.
Ante este escenario, la Presidencia palestina sostiene que Medio Oriente seguirá sufriendo los estragos de la guerra si no se implementa una solución integral y justa al problema palestino, fundamentada en las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Por ello, Abu Rudeina hizo un llamado urgente a la comunidad internacional, y específicamente a Estados Unidos, para intervenir de inmediato y obligar a Israel a cesar sus políticas agresivas y detener la colonización en todas sus formas.
Los datos respaldan la magnitud de la expansión: la Oficina Central de Estadística palestina reporta que más de 778 mil judíos residen en más de 150 colonias en Cisjordania. De esta cifra, más de 333 mil se encuentran en Jerusalén Este, una política que mantiene el rechazo global.
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