El sistema educativo cubano ajusta su calendario. La ministra de Educación, Naima Ariatne Trujillo Barreto, informó que el cierre del curso escolar se adelantará, realizándose de forma gradual entre el 15 y el 30 de junio.
Esta decisión responde a una evaluación humana de la compleja situación que enfrenta el país, marcada por la falta de combustible, limitaciones logísticas y el recrudecimiento del bloqueo estadounidense. Según la titular, la medida busca mitigar las dificultades de transporte, ya que estudiantes y maestros deben caminar largas distancias para llegar a los centros.
En esta etapa final, se ha priorizado el esfuerzo en los grados terminales: sexto, noveno y duodécimo. Asimismo, se ha implementado una flexibilización en el proceso evaluativo. Se priorizará la evaluación sistemática y el seguimiento continuo sobre el examen final, buscando una mayor integralidad en el aprendizaje.
La ministra reconoció el "heroísmo cotidiano" de docentes y alumnos, quienes han enfrentado retos severos, como la falta de energía eléctrica y agua en sus hogares, para garantizar la continuidad de las clases.
Respecto a las instituciones, Trujillo Barreto aclaró que, aunque el periodo lectivo termine, las escuelas permanecerán abiertas como espacios educativos para atender a niños en situación de vulnerabilidad y desarrollar programas comunitarios. Además, las graduaciones se llevarán a cabo en los barrios, escuelas y municipios para asegurar la celebración de este logro académico.
Finalmente, se informó que la Educación Especial cerrará su curso en mayo debido a sus necesidades específicas de movilidad. En cuanto a los círculos infantiles, su funcionamiento se ajustará según las políticas gubernamentales para los trabajadores.
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