El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha emitido una advertencia urgente sobre la situación epidemiológica en la República Democrática del Congo (RDC). Durante su intervención en el segundo día de la Asamblea Mundial de la Salud, celebrada en Ginebra, el responsable de la organización calificó como «alarmante» tanto la magnitud como la rapidez con la que se está propagando el actual brote de ébola en el territorio congoleño.
Hasta el momento, las cifras oficiales reportan más de 500 casos sospechosos y 130 muertes, las cuales se cree que están vinculadas directamente a la transmisión del virus. No obstante, Tedros Adhanom Ghebreyesus advirtió que los números actuales son provisionales y que es probable que «cambien» en los próximos días. Este incremento en las estadísticas se espera a medida que se expandan las labores de vigilancia sanitaria, se intensifique el rastreo de casos activos y se procesen más pruebas de laboratorio en las zonas afectadas.
Ante la gravedad del escenario, el director de la OMS anunció la convocatoria del Comité de Emergencia, un grupo internacional de expertos encargado de asesorar a la organización. Dicho comité se reunirá a lo largo de la jornada para formular las recomendaciones técnicas y operativas necesarias para contener la propagación del virus y mitigar el impacto de la epidemia.
En un movimiento procedimental relevante, el director de la OMS declaró este domingo una emergencia de salud pública de preocupación internacional sin haber reunido previamente al Comité de Emergencia. Esta acción es posible gracias a las modificaciones introducidas en el Reglamento Sanitario Internacional tras la pandemia de covid-19, cambios que fueron implementados precisamente con el objetivo de agilizar la coordinación internacional y acelerar la toma de medidas ante crisis sanitarias globales.
La propagación del virus se ha concentrado principalmente en centros urbanos. Entre los puntos críticos se encuentra Bunia, la capital de la provincia nororiental de Ituri en la República Democrática del Congo. La preocupación se ha extendido más allá de las fronteras congoleñas, ya que se han reportado dos casos en Kampala, la capital de Uganda, incluyendo un fallecimiento relacionado con el brote originado en el país vecino.
Un aspecto especialmente preocupante para las autoridades sanitarias es el registro de fallecimientos entre el personal médico. Estos decesos son un indicador crítico de que se ha producido la transmisión del virus dentro de los centros sanitarios, lo que complica las labores de control y pone en riesgo a quienes integran la primera línea de respuesta.
El director de la OMS subrayó que la gravedad de este brote está estrechamente ligada a la fuerte movilidad poblacional en la región. Este desplazamiento constante es impulsado, por un lado, por la actividad minera, que genera un flujo continuo de personas que entran y salen de las zonas afectadas, aumentando el riesgo de contagio. Por otro lado, la situación se ve agravada por el conflicto armado reinante en la zona.
Específicamente, la provincia de Ituri se describe como una región altamente insegura. El conflicto armado se ha intensificado desde finales de 2025 y los combates han aumentado fuertemente en los últimos dos meses, provocando numerosas muertes civiles. Esta inestabilidad ha resultado en el desplazamiento de más de 100.000 personas, una situación que, según señaló Tedros, es particularmente peligrosa en el contexto de un brote de ébola.
Finalmente, la OMS detalló que el actual brote en la RDC presenta una particularidad técnica crítica: está causado por el virus Bundibugyo. Esta especie del virus del Ébola se diferencia de otras en que, actualmente, no existen vacunas ni tratamientos disponibles para combatirla. Para enfrentar este desafío, la organización global ya mantiene un equipo sobre el terreno que brinda apoyo a las autoridades nacionales, complementando la asistencia con el envío de suministros y equipos especializados para responder a la emergencia.


