Lo que parecía ser un vínculo de confianza y lealtad laboral durante cuatro años terminó convirtiéndose en una pesadilla para una empresaria en el distrito de Lurín. La Policía Nacional ha revelado que Verónica Antiche Rodríguez, una ciudadana venezolana de 34 años que se desempeñó como asistente administrativa en una empresa importadora de envases biodegradables, es la presunta autora intelectual de un brutal asalto perpetrado contra la dueña del negocio que le brindó empleo y confianza.
Durante su tiempo en la organización, Antiche Rodríguez no solo fue una empleada eficiente, sino que se ganó la entera confianza de sus jefes. La relación trascendió el ámbito estrictamente profesional, llegando al punto de compartir reuniones familiares, celebrar cumpleaños y participar en diversas actividades privadas. Sin embargo, según las investigaciones policiales, esta cercanía fue utilizada estratégicamente para recopilar información sensible que posteriormente sería entregada a una organización criminal.
Las pesquisas indican que la exsecretaria habría proporcionado datos precisos y detallados sobre los horarios de entrada y salida, los movimientos económicos de la empresa y la distribución exacta de las oficinas. Esta información fue entregada a una banda criminal integrada por sus compatriotas, permitiendo que el ataque fuera ejecutado con una precisión quirúrgica, evitando improvisaciones y asegurando el acceso a las áreas más restringidas del local.
El asalto se desencadenó en plena mañana, aprovechando que la puerta principal del establecimiento se encontraba abierta. Las cámaras de seguridad de la empresa, que fueron analizadas posteriormente por los agentes del orden, captaron el momento exacto en que varios hombres armados ingresaron al local. Sin titubeos, los delincuentes se dirigieron directamente hacia la oficina principal, donde se encontraban la empresaria Elizabeth Herrera Munares, su esposo y una trabajadora más.
En cuestión de segundos, las víctimas fueron reducidas y sometidas bajo amenazas de muerte. Durante casi 50 minutos, los hampones mantuvieron el control total de cada ambiente del local, obligando a los presentes a permanecer bajo su dominio mientras exigían la entrega de dinero en efectivo y las contraseñas de acceso a las cuentas bancarias de la víctima.
La violencia alcanzó niveles alarmantes durante el cautiverio. Uno de los asaltantes, identificado como Ismael André López Torres, ejerció una agresión física directa contra Elizabeth Herrera Munares. El sujeto sujetó a la empresaria del cuello mientras la obligaba a entregar los accesos financieros. Ante la resistencia de la víctima, López Torres comenzó a golpearla repetidamente en la cabeza con la cacha de una pistola, provocándole heridas profundas que requirieron la aplicación de seis puntos de sutura. La agresión continuó en el rostro, dejando a la empresaria desorientada y sangrando.
Para asegurar que los gritos de la víctima no fueran escuchados por personas ajenas al local, los delincuentes introdujeron papeles y trapos en la boca de la empresaria. Mientras tanto, la secretaria actual de la empresa fue obligada a permanecer arrodillada, y el esposo de la víctima también fue golpeado dentro de la misma oficina, completando un escenario de terror y sometimiento.
El asalto llegó a su fin gracias a la alerta de un operario de la empresa, quien detectó movimientos sospechosos en las escaleras y se comunicó inmediatamente con la comisaría de Lurín. La respuesta policial fue rápida; las patrullas cercaron el inmueble justo en el momento en que los criminales intentaban huir a bordo de un automóvil de color negro.
En la intervención fueron capturados Ismael André López Torres, Carlos Paredes Pérez y Leonardo José Marcano Laverde, señalados como integrantes de la banda criminal conocida como ‘Los Malditos de Villa’. Durante el registro de los detenidos y el vehículo, se halló una pistola abastecida con cinco municiones.
El cierre del operativo ocurrió horas más tarde, cuando Verónica Antiche Rodríguez acudió a la sede policial con el fin de averiguar sobre la situación legal de los detenidos. Fue en ese momento cuando fue capturada. Según la Policía, las comunicaciones telefónicas y diversos indicios vinculan directamente a la exsecretaria con la coordinación y planificación del ataque. Actualmente, los cuatro implicados enfrentan diligencias por el delito de robo agravado, mientras la empresaria afectada se recupera física y emocionalmente de la brutal agresión sufrida.

