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De la prisión en Nicaragua al emprendimiento en Costa Rica: la historia de Gerson Suazo

Gerson Suazo huyó de la persecución política en su país, llegó solo a Costa Rica y, tras múltiples fracasos, hoy busca salir adelante con una soda de comida típica nicaragüense

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De la prisión en Nicaragua al emprendimiento en Costa Rica: la historia de Gerson Suazo

Para Gerson Suazo Báez, un hombre originario de Chinandega, Nicaragua, la vida se ha convertido en un ciclo constante de pérdidas y reinvenciones. A sus 32 años, Suazo ha tenido que enfrentar la desaparición de prácticamente todo lo que construyó en su tierra natal: su hogar, sus proyectos económicos, su pasión artística y, durante un periodo crítico, su propia libertad. Sin embargo, su trayectoria actual en Costa Rica es un testimonio de resistencia y de la convicción de que es posible levantarse incluso cuando el panorama parece totalmente devastado.

La estabilidad de Gerson se quebró definitivamente el 18 de abril de 2018, fecha que marcó el inicio del estallido social en Nicaragua. Como parte de una generación de jóvenes que buscaba cambios, Suazo se sumó a las protestas callejeras. Esta decisión tuvo consecuencias inmediatas y violentas. El hombre recuerda con claridad cómo una madrugada su propiedad fue marcada con pintura roja y blanca, acompañada de una nota amenazante que le advertía que lo esperaban en la siguiente marcha. La intimidación escaló rápidamente cuando morteros fueron lanzados dentro de su vivienda y hombres armados irrumpieron en su espacio personal. A pesar del peligro, Gerson mantuvo su postura de denunciar los abusos ante organismos de derechos humanos, impulsado por la creencia de que el silencio era equivalente a aceptar el miedo.

La persecución culminó el 20 de octubre de 2018, cuando fue detenido alrededor de las 7:30 de la noche. Suazo fue trasladado a la prisión de El Chipote, en Managua, lugar donde vivió los meses más oscuros de su existencia. Durante siete meses, permaneció encarcelado bajo acusaciones de terrorismo, robo agravado y entorpecimiento al orden público. En este centro penitenciario, fue víctima de torturas tanto físicas como psicológicas, diseñadas, según sus propias palabras, para quebrarlo mentalmente y hacerle sentir que su vida carecía de valor.

Antes de que la crisis política devastara su entorno, Gerson gozaba de una vida activa y emprendedora. Era el dueño de un negocio de comida rápida llamado Wesly’s Burger y se desempeñaba como músico en la banda de rock alternativo Huella Urbana, donde tocaba la batería, el bajo y la guitarra. No obstante, el entorno de violencia, armas y asesinatos que se apoderó del país terminó por asfixiar sus sueños. El gobierno nicaragüense cerró su negocio y la banda se disolvió debido al clima de terror imperante. Finalmente, se vio obligado a abandonar su propia casa y refugiarse en casas de seguridad para evitar ser asesinado.

Tras recuperar su libertad en abril de 2019, la situación siguió siendo insostenible. En marzo de 2020, Gerson tomó la decisión de exiliarse. Su salida de Nicaragua fue clandestina; fue trasladado escondido en un vehículo y cruzó la frontera por Peñas Blancas, caminando entre zacatales para evitar ser detectado. Llegó a Costa Rica sin posesiones ni conocidos, pero con el alivio de haber salvado su vida.

Una vez en territorio costarricense, comenzó una nueva lucha: la supervivencia económica. Suazo transitó por diversos empleos informales y operativos, trabajando como conductor y repartidor de Uber y Uber Eats, guarda de seguridad, bodeguero en un minisuper y lavador de carros. A pesar de la precariedad, su espíritu emprendedor se mantuvo intacto, aunque el camino estuvo lleno de tropiezos. Intentó levantar siete negocios diferentes, entre ellos un servicio de alquiler de bicicletas eléctricas para repartidores, el alquiler de un vehículo para Uber, ventas por internet y un mini outlet denominado Screen Box. Ninguno de estos proyectos prosperó.

Gerson describe esos años como periodos de frustración y cansancio extremo, donde le tocó repartir comida bajo la lluvia para ahorrar cada centavo y volver a intentarlo. Para él, emprender no fue la apertura de un local atractivo, sino un proceso de resistencia donde cada cierre era el preludio de una nueva idea para levantarse.

Actualmente, toda esa experiencia y resiliencia se han materializado en La parrilla de Luisa, una soda especializada en carnes asadas y comida típica nicaragüense, ubicada en Guadalupe, cerca de los Tribunales de Justicia. El negocio, que tiene apenas tres meses de funcionamiento y opera exclusivamente mediante entregas a domicilio, representa para él una lección de paciencia y estrategia. Suazo reconoce que sus errores pasados se debieron a la prisa por crecer, y que ahora entiende que el éxito se construye paso a paso.

Hoy, Gerson Suazo Báez opera su emprendimiento a través de redes sociales y recibe pedidos al número 6112-2215, convencido de que, mientras exista un objetivo claro, siempre hay una manera de superar la adversidad.

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