La cuenta regresiva para el inicio del Mundial 2026 ha comenzado oficialmente, generando una expectativa global ante el evento que se desarrollará en las sedes compartidas de Estados Unidos, México y Canadá. Sin embargo, a menos de un mes para el arranque de la Copa del Mundo, la alegría de la preparación se ha transformado en una profunda preocupación para diversas selecciones nacionales. Una serie de lesiones graves han empezado a pasar factura a los planteles, dejando fuera del torneo a figuras internacionales que prometían ser protagonistas y encender la competición con su capacidad goleadora, su velocidad y el espectáculo que brindan habitualmente en el campo de juego.
El impacto más severo y preocupante se ha sentido en la estructura de la selección de Brasil. El equipo sudamericano ha visto cómo sus planes ofensivos, diseñados meticulosamente bajo la dirección técnica de Carlo Ancelotti, se veían alterados significativamente debido a la mala fortuna médica. La noticia más impactante fue el descarte definitivo de Rodrygo, quien sufrió una rotura de los ligamentos cruzados en el mes de marzo durante un partido disputado con el Real Madrid. Esta lesión, que conlleva un proceso de recuperación de varios meses, impide que el delantero pueda integrarse a la convocatoria mundialista.
No obstante, la crisis de bajas en el plantel brasileño no termina con el caso de Rodrygo. El defensor Éder Militão también ha sido afectado, sufriendo una recaída muscular que terminó resultando en la necesidad de una intervención quirúrgica, lo que lo deja fuera de combate para la cita. A este panorama se suma la situación de Estevão, quien a pesar de los esfuerzos por su rehabilitación, tampoco logró recuperarse a tiempo para alcanzar el nivel físico exigido para el torneo. Con estas ausencias, Brasil pierde no solo talento individual, sino también desequilibrio y profundidad en su plantilla, factores que, en un torneo tan competitivo como el Mundial, pueden cambiar absolutamente todo el rumbo de la selección.
En el continente asiático, la situación es igualmente alarmante, especialmente para la selección de Japón. El seleccionador Hajime Moriyasu ha tenido que confirmar la baja de Kaoru Mitoma, quien sufrió una lesión en los isquiotibiales mientras defendía los colores del Brighton & Hove Albion. Según la confirmación oficial del cuerpo técnico, el jugador no alcanzará la recuperación necesaria para participar en el torneo.
A la ausencia de Mitoma se añade la baja de Takumi Minamino, quien ha sufrido una rotura de ligamento cruzado. Estas dos ausencias representan un golpe duro para la selección nipona, ya que Japón pierde experiencia y creatividad en el momento preciso en que el equipo soñaba con hacer historia en la Copa del Mundo.
El panorama en Europa es igualmente sombrío. En el caso de Inglaterra, Jack Grealish no podrá acompañar a su selección debido a una fractura de estrés que lo deja fuera de la competición. Asimismo, Hugo Ekitike ha quedado descartado tras sufrir una lesión en el tendón de Aquiles.
Incluso la selección campeona del mundo no se ha salvado de esta racha de lesiones. Los jugadores Juan Foyth y Joaquín Panichelli han quedado descartados de la convocatoria oficial tras sufrir graves lesiones de rodilla, dejando un vacío en la estructura del equipo que ostenta el título mundial.
Por otro lado, la selección de Alemania ha recibido una noticia desalentadora a través de la confirmación pública de Serge Gnabry, quien anunció que no podrá jugar el Mundial. Esta baja es especialmente sensible para la maquinaria alemana, debido al liderazgo y la experiencia que el jugador aporta habitualmente en los partidos decisivos del torneo.
Finalmente, los Países Bajos también registran una pérdida significativa en su ofensiva. Xavi Simons ha quedado fuera de la lista final tras romperse el ligamento cruzado, sumándose así a la lista de estrellas que verán la Copa del Mundo desde la grada. En resumen, el camino hacia Estados Unidos, México y Canadá se ha vuelto mucho más complejo para estas potencias futbolísticas, cuyas plantillas deberán adaptarse rápidamente a la pérdida de jugadores clave antes del pitazo inicial.


