En las mesas de operaciones financieras ha comenzado lo que se describe como un "hot sale" de cierre de posiciones de carry trade. Esta tendencia se produce mientras el escenario político local procesa el impacto del caso Adorni y el sector del establishment comienza a analizar posibles candidaturas de centro-derecha que puedan asegurar la continuidad del rumbo económico hacia el año 2027.
Desde el punto de vista técnico, los operadores explican que el atractivo del carry trade ha disminuido. La caída del dólar MEP y el Contado con Liquidación (CCL) en las últimas semanas, sumada al rendimiento de los bonos en pesos, permitió que las posiciones de tasa marcaran retornos en dólares de entre el 2% y el 4%. Esta estrategia fue sostenida por la estabilización del tipo de cambio, impulsada en parte por la venta de bonos dólar linked (TZV26) por parte del Banco Central, y una asimetría favorable en la curva CER frente a las expectativas inflacionarias del mercado. Actualmente, la relación riesgo-retorno ha dejado de ser favorable, ya que la compresión del tipo de cambio ya ocurrió y mantener las posiciones implicaría apostar a una nueva compresión sin la asimetría original.
En cuanto a la gestión de liquidez corporativa, los asesores sugieren que, cuando las LECAP y los bonos CER rinden niveles similares, la variable determinante es la inflación futura. Los instrumentos CER se mantienen como herramientas relevantes para tesorerías con excedentes en pesos y horizontes de corto y mediano plazo, ya que permiten preservar el valor real si la inflación supera el consenso del REM.
En el plano político, diversas encuestas reflejan un creciente malestar social vinculado principalmente a la falta de empleo y los bajos salarios, seguido por la preocupación por la corrupción. Análisis políticos sugieren que el 75% de este malestar está asociado a la economía y el 25% al caso Adorni. Ante esto, circula la idea de que la estrategia oficial para 2027 consistiría en potenciar figuras de oposición extremas, como la líder de izquierda Myriam Bregman, bajo la premisa de que una alternativa más radical favorecería la imagen de Javier Milei. Por otro lado, sectores empresariales buscan un candidato moderado y afín al modelo económico, menos conflictivo.
En el ámbito internacional, los mercados siguen de cerca la cumbre entre Trump y Xi Jinping. En Estados Unidos, el Senado confirmó a Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal con 54 votos a favor y 45 en contra. Warsh, quien ya integró la Fed entre 2006 y 2011, sucede a Jerome Powell. Existe la expectativa de que Trump impulse una reducción de las tasas de interés, aunque los datos recientes de inflación podrían complicar este objetivo.
Sobre la situación financiera local, se informó que se han liquidado aproximadamente 7.700 millones de dólares de Obligaciones Negociables (ON) en el último semestre, restando ingresar más de 3.000 millones de los 11.000 millones emitidos. Simultáneamente, hay críticas hacia los controles cambiarios actuales, señalando que el Gobierno enfrenta el dilema de la "sábana corta": mantener el dólar bajo para contener la inflación a costa de la competitividad y las reservas, o permitir que el tipo de cambio suba para acumular reservas asumiendo el riesgo inflacionario.
Desde el exterior, Moody's, a través de su jefa de riesgo soberano global, Diron, señaló que aunque la política fiscal argentina está bien anclada y el auge de las materias primas brinda resiliencia, el mercado asigna un riesgo país más alto que el que implicaría la calificación actual. Por su parte, Michel Aubenas de BlackRock sostiene que la debilidad del dólar beneficia a los prestatarios de mercados emergentes, lo que ha llevado al lanzamiento de un ETF de JPMorgan que incluye bonos soberanos de Argentina y Turquía para capturar mayores retornos. Finalmente, en foros como el EMTA, se debate si el mercado ha sido excesivamente complaciente ante conflictos globales, como la guerra de Irán, y cómo esto afecta los spreads de los bonos con calificación B en euros.

