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Buques fantasmas devuelven cargamentos de petróleo a Venezuela tras meses de incertidumbre

Los tanqueros Olina y Galaxy 3 están devolviendo petróleo venezolano casi cinco meses después de haberlo

Buques fantasmas devuelven cargamentos de petróleo a Venezuela tras meses de incertidumbre

En un hecho que pone de manifiesto las complejas dificultades operativas y políticas que enfrenta la industria petrolera venezolana en su búsqueda por expandir su capacidad, dos tanqueros catalogados como buques fantasmas están devolviendo sus cargamentos de crudo al país. Los buques Olina y Galaxy 3 han regresado el petróleo casi cinco meses después de haber sido cargados, según revelan documentos portuarios sobre los movimientos de embarcaciones rastreados por la agencia Bloomberg.

Este movimiento resulta sumamente inusual en el comercio global de hidrocarburos, ya que no es común que un petrolero devuelva la carga que ya había sido despachada. La situación de estos buques contrasta significativamente con las dinámicas de ventas que han sido facilitadas por el gobierno de Estados Unidos tras la incursión militar ocurrida en territorio venezolano el pasado 3 de enero.

Aunque los destinos finales previstos para el Olina y el Galaxy 3 no han sido revelados oficialmente, los análisis sugieren que su ruta probable se dirigía hacia Cuba y China. Ambos países han mantenido la compra de petróleo venezolano a pesar de las estrictas sanciones internacionales impuestas sobre la nación sudamericana, consolidándose como socios comerciales clave en un entorno de restricciones.

El caso del tanquero Olina es particularmente notable. Su travesía fue interrumpida cuando fuerzas estadounidenses abordaron la embarcación en aguas del Caribe, pocos días después de la incursión militar a inicios de año. En aquel momento, el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó que el barco sancionado fuera enviado de vuelta a Venezuela. Esta medida fue implementada como parte de una estrategia para afirmar el control sobre las ventas de petróleo de la nación. Como resultado de esta acción, el buque procederá a descargar este jueves un total de 713.000 barriles de petróleo.

De manera similar, a principios de esta semana, el Galaxy 3, otro buque perteneciente a la denominada flota oscura global, devolvió casi un millón de barriles de crudo. De acuerdo con la información disponible, este buque había permanecido varado en Venezuela desde finales de 2025.

La operación de estos tanqueros se enmarca en el funcionamiento de la flota de sombra o flota oscura. Estas embarcaciones emplean tácticas sistemáticas para evadir el radar de las sanciones internacionales, desactivando rutinariamente sus sistemas de seguimiento por satélite. Esta práctica les permite navegar de forma anónima y realizar transacciones que, de otro modo, serían detectadas por los organismos de control global.

Mientras el Olina y el Galaxy 3 retornan sus cargas, la situación de otros buques de la flota de sombra permanece estancada. Los tanqueros Romana y MS Melenia se encuentran bloqueados en Venezuela desde el pasado mes de diciembre, sin que se haya reportado un movimiento efectivo de sus cargamentos.

Este escenario de irregularidades en el transporte marítimo ocurre en paralelo a un incremento en las importaciones oficiales. La semana pasada, Estados Unidos importó 588.000 barriles diarios de petróleo proveniente de Venezuela. Esta cifra representa el volumen más alto registrado desde principios de 2019, año en el que Estados Unidos impuso una prohibición de facto a las importaciones de crudo venezolano.

La coexistencia de estas dos realidades —el retorno de buques fantasmas y el aumento de importaciones hacia Estados Unidos— subraya la volatilidad del sector energético venezolano. La dificultad de los buques de la flota oscura para completar sus viajes, sumada a la intervención directa de fuerzas estadounidenses en el Caribe, evidencia los riesgos operativos que conlleva el intento de Venezuela por hacer crecer su industria petrolera bajo el régimen de sanciones. La devolución de casi dos millones de barriles entre el Olina y el Galaxy 3 es un indicador tangible de las barreras logísticas y políticas que continúan afectando el flujo de exportaciones del país.

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