El gobierno de José Antonio Kast ha implementado una serie de medidas económicas que, según análisis basados en la historia reciente de Chile, guardan profundas similitudes con el modelo instaurado por los Chicago Boys hace cinco décadas. El primer indicio de este giro se manifestó la noche del 25 de marzo, cuando la ciudadanía enfrentó largas filas en las estaciones de servicio debido a un alza histórica en los combustibles. La gasolina de 93 aumentó $372 por litro, un 32%, mientras que el diésel subió $580, lo que representa un incremento del 62%. Este ajuste fue posible porque el Ejecutivo modificó el Mepco, el mecanismo diseñado para amortiguar cambios bruscos de precios, trasladando la totalidad del costo del aumento del petróleo a los consumidores. Aunque la justificación técnica fue la incapacidad fiscal ante la guerra en Irán, la raíz ideológica remite a la meta de 1973 de reducir el Estado al mínimo.
Este enfoque se materializa en el denominado Plan de Reconstrucción Nacional. Si bien el nombre sugiere una respuesta a las emergencias causadas por los incendios en Valparaíso, Ñuble y el Biobío, el programa incluye medidas que exceden la reconstrucción de viviendas. El plan contempla la reducción del impuesto corporativo del 27% al 23%, la garantía de invariabilidad tributaria por 25 años para grandes inversiones, restricciones a la gratuidad universitaria y la flexibilización de normativas ambientales. Estas acciones representan una transformación estructural del Estado presentada bajo la narrativa de una urgencia.
Las advertencias técnicas sobre este rumbo son claras. El 5 de mayo, el Consejo Fiscal Autónomo informó ante la Comisión de Hacienda que este plan generará un déficit fiscal al menos hasta el año 2031. El organismo advirtió que los costos son predecibles, mientras que los beneficios son inciertos y graduales. Específicamente, la rebaja del impuesto corporativo le costaría al fisco un 0,44% del PIB anual de manera permanente hasta el año 2050. A esto se suman recortes en inversión científica y la apuesta por estímulos a la inversión privada para generar crecimiento, una receta que recuerda a "El Ladrillo", el documento guía de los Chicago Boys.
La historia de este modelo económico ha sido revisada en documentales como "Chicago Boys" y "El efecto Ladrillo". Sergio de Castro, arquitecto del modelo, sostenía que reducir la carga tributaria incentivaba la inversión privada. En contraposición, Ricardo Ffrench-Davis señaló que el extremismo neoliberal aplicado entre 1973 y 1982 fue un ejemplo pionero de radicalismo económico. Los resultados de aquel periodo fueron severos: en 1982 el modelo colapsó debido a la crisis del dólar y la excesiva confianza en el mercado, provocando una caída del PIB del 14,3% y un desempleo que superó el 30% en 1983. En aquel entonces, el Estado tuvo que implementar programas de emergencia como el PEM y el POJH para sostener a la población sin ingresos.
El vínculo entre estas políticas y la estructura política es un punto crítico. Orlando Letelier, en su artículo de 1976 para la revista The Nation, argumentó que la libertad económica para unos pocos y la represión política para las mayorías eran dos caras de la misma moneda. Letelier sostuvo que los Chicago Boys convencieron a los militares de que su brutalidad sería complementada por el talento intelectual de los economistas. El costo de estas políticas fue asumido por la colectividad, desde quienes donaron joyas al Fondo de Reconstrucción Nacional en los años 70 hasta quienes hoy enfrentan el alza de costos diarios.
En el contexto actual, JP Morgan ha advertido sobre la amenaza de un estrés fiscal estructural. La preocupación radica en que el gobierno actual, compuesto por herederos ideológicos de quienes justificaron la salida armada ante crisis económicas, esté aplicando medidas radicales que en el pasado requirieron de la represión para ser tolerables por la sociedad. El análisis sugiere que entender los procesos históricos y quiénes pagaron el costo de las promesas pasadas es fundamental para dimensionar los resultados que podría traer el actual Plan de Reconstrucción.

