La atmósfera en el Congreso de la Nación se ha visto alterada por la aparición de un vehículo que rompe con cualquier esquema convencional de transporte legislativo. El diputado Manuel Quintar ha generado una fuerte controversia tras la adquisición de un Tesla Cybertruck, valorado en 300 millones de pesos, el cual utiliza actualmente para sus traslados por la ciudad de Buenos Aires. El automóvil, que ha sido avistado por diversos empleados y funcionarios en el estacionamiento destinado a los legisladores, ha sido descrito como un armatoste llamativo que asemeja una mezcla entre un Batimóvil bizarro y un armadillo estelar, evocando la estética de la película Armagedon.
Esta exhibición de lujo no ha pasado desapercibida ni ha sido bien recibida en los niveles jerárquicos de la Cámara. La aparente despreocupación del legislador jujeño ha generado un estado de pánico en Martín Menem, quien, según trascendió, le habría solicitado formalmente que retire el vehículo del predio parlamentario. Esta petición surge ante el temor de que la ostentación del Cybertruck desencadene un nuevo escándalo público que se sume a las recientes polémicas relacionadas con los gastos de Manuel Adorni, buscando evitar que la imagen del espacio político se vea nuevamente afectada por cuestionamientos sobre el uso de los recursos o el estilo de vida de sus integrantes.
Sin embargo, la polémica del automóvil es solo la punta del iceberg de una serie de denuncias que pesan sobre Quintar en su provincia natal, Jujuy. Según revelaciones de La Política Online, existen denuncias formales que señalan que el diputado habría copado el PAMI en dicha provincia. En este esquema, se lo acusa de haber gestionado que la clínica Los Lapachos, un establecimiento propiedad de su propia familia, fuera la entidad encargada de emitir los certificados requeridos por la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). Estos documentos son fundamentales para que los beneficiarios puedan acceder a la Pensión no Contributiva por Invalidez Laboral, lo que sugiere un posible conflicto de intereses y un beneficio económico directo para su círculo familiar a través de la gestión pública.
A estas acusaciones se suma un entramado de vínculos políticos y gremiales. El diputado ha establecido una relación estrecha con Lule Menem, un vínculo que ha estado en el centro de fuertes críticas. En el año 2025, Luciano Lezano, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio Ledesma (Soeail), acusó formalmente a Quintar de ser la pieza clave en un presunto complot. El objetivo de este plan sería obtener el control de la obra social del gremio, una entidad que maneja sumas millonarias mensualmente. Los trabajadores del ingenio han manifestado su preocupación, advirtiendo que la ambición de Quintar no se limitaba únicamente al lucrativo negocio de las prestaciones de salud de más de 5 mil afiliados, sino que también apuntaba a la toma de posesión de un inmueble de gran valor perteneciente al sindicato.
Mientras estas denuncias y tensiones gremiales persisten, el diputado ha optado por una estrategia de confrontación y exhibicionismo. A través de su cuenta de Instagram, Quintar ha compartido imágenes junto a su nuevo vehículo de la empresa de Elon Musk, acompañándolas de mensajes provocadores dirigidos a sus adversarios políticos. En una de sus publicaciones, el legislador escribió explícitamente que la foto le gustaba para que los "radikukas del gobierno de Jujuy" lo utilizaran para hacerle publicidad, burlándose abiertamente de los sectores radicales y kirchneristas.
Esta actitud de ostentación ha terminado por incomodar incluso a sus propios compañeros de bloque. Durante la jornada del miércoles, se escuchaba entre los legisladores, en conversaciones en voz baja, el comentario recurrente de que aquel vehículo era el modelo más caro de Tesla, reflejando un malestar interno por la visibilidad que el Cybertruck otorga a Quintar en un contexto de sensibilidad social y política.


