El mercado financiero y las principales consultoras privadas aguardan con atención la publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) por parte del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) este jueves. Tras el salto registrado en el mes de marzo, donde la inflación alcanzó el 3,4%, las estimaciones actuales sugieren que la suba de precios habría pisado el freno durante abril, situándose en un rango comprendido entre el 2,4% y el 2,5%.
De confirmarse estas proyecciones, se produciría un impacto positivo en la inflación interanual, la cual bajaría desde el 32,6% hacia una zona situada entre el 32% y el 32,1%. Este movimiento representaría la segunda baja consecutiva en el indicador interanual, reforzando la tendencia de desaceleración que el Gobierno busca consolidar. En sintonía con esta tendencia, los datos del Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA) ya han revelado que la inflación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se desaceleró hasta el 2,5% en abril, acumulando un alza del 11,6% desde el comienzo del año.
Este alivio en los índices llega luego de un mes de marzo complejo, que se vio afectado principalmente por fuertes incrementos en los rubros de educación, combustibles y alimentos. Para abril, diversos factores perdieron intensidad, permitiendo que la curva de precios retomara una trayectoria descendente. Uno de los motores fundamentales de esta moderación fue el rubro educación, que tradicionalmente experimenta subas marcadas en marzo debido al inicio del ciclo lectivo. Según los datos de C&T Asesores Económicos, después de un incremento del 12% en marzo, la suba en abril se habría reducido a niveles cercanos al 5%.
Asimismo, se observó una moderación significativa en el rubro de alimentos y bebidas, que es el componente con mayor peso dentro de la canasta del IPC. El relevamiento de la consultora liderada por María Castiglione y Camilo Tiscornia indicó una suba cercana al 1%, un dato notable considerando que los dos meses anteriores habían registrado aumentos superiores al 3%. En particular, la carne, que había ejercido una presión considerable sobre los precios, avanzó apenas un 2%, marcando su ritmo más lento desde septiembre del año pasado, mientras que los productos de frutas y verduras registraron bajas.
Al respecto, desde EcoGo destacaron que los precios de la carne mostraron un comportamiento más moderado en abril, con una variación del 1,9%, lo que representa la mitad del incremento visto en marzo. Esta dinámica se atribuye a una mayor estabilidad en los precios mayoristas, lo que permitió reducir la brecha con los valores de mostrador y mejorar los márgenes, una tendencia que se espera se mantenga durante mayo. En la misma línea, la consultora Equilibra estimó que el rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó solo un 1,2%, cifra que se ubica muy por debajo del promedio general. A esto se sumó el aporte de los servicios públicos, donde menores ajustes en los precios del gas y la electricidad redujeron la presión sobre el rubro vivienda.
Sin embargo, el proceso de desaceleración no fue uniforme en todos los sectores. El transporte volvió a posicionarse entre los rubros con las subas más elevadas, impulsado por el incremento en los combustibles y el impacto del alza del petróleo a nivel internacional. Equilibra calculó que el transporte aumentó un 4,3%, mientras que los precios regulados en su conjunto subieron un 4,7%, superando el nivel general de inflación. Por su parte, la Fundación Libertad y Progreso señaló que el transporte se aceleró hasta el 7,4% mensual, aunque observaron una tendencia descendente a lo largo de las últimas semanas del mes.
Otros rubros que mostraron aumentos por encima del promedio fueron la indumentaria, debido a un comportamiento estacional vinculado al cambio de temporada, y los artículos de tocador dentro de la categoría de bienes y servicios varios, según C&T Asociados.
Un dato relevante para el análisis técnico es la evolución de la inflación núcleo, que al excluir los precios regulados y estacionales permite identificar la tendencia de fondo. Equilibra estimó que la inflación núcleo se ubicó en el 2% en abril, frente al 3,2% de marzo, lo que sugiere una desaceleración más consistente del proceso inflacionario.
Hacia adelante, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central prevé que la inflación mensual se mantendrá por encima del 2% al menos hasta el mes de julio, aunque proyecta una trayectoria descendente para el segundo semestre del año. Las consultoras coinciden en que mayo podría ser un punto de inflexión; la Fundación Libertad y Progreso sostiene que existe una alta probabilidad de que la inflación mensual comience con el dígito uno si se mantiene la estabilidad cambiaria y no ocurre un nuevo salto en los combustibles, especialmente tras finalizar el congelamiento de precios de las naftas impulsado por YPF. El principal riesgo externo sigue siendo el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán y su posible impacto en el precio del petróleo.


