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Raízen sale de Argentina: Edenor y Mercuria acuerdan comprar Shell por US$1200 millones

La brasileña Raízen necesita liquidez para reestructurar una deuda de US$13.240 millones; el consorcio integrado por la firma de José Luis Manzano y Daniel Vila y la trader suiza pagaría más de US$1200 millones por más de 880 bocas de expendio y la refinería de Avellaneda - LA NACION

Raízen sale de Argentina: Edenor y Mercuria acuerdan comprar Shell por US$1200 millones

Raízen, la compañía responsable de la operación de las estaciones de servicio Shell en Argentina, ha puesto en marcha un plan para abandonar el mercado local antes de que finalice el presente año. El objetivo central de esta decisión es obtener la liquidez necesaria para encarar la reestructuración de una deuda masiva que asciende a US$13.240 millones en Brasil, una cifra que, en el historial reciente del país sudamericano, solo es superada por la de la antigua Odebrecht.

Según informaron tres fuentes cercanas a la negociación a LA NACION, el comprador más firme en este proceso es un consorcio integrado por la distribuidora eléctrica Edenor y la trader suiza Mercuria. Se estima que la operación no bajará de los US$1200 millones y se prevé que la firma del contrato se concrete el mes próximo. Desde Raízen, sin embargo, han preferido no emitir comentarios detallados sobre los pormenores de la transacción.

La salida de Raízen representa un movimiento significativo en el sector energético nacional, ya que implica el cambio de mando del segundo mayor operador de combustibles del país, situado solo detrás de YPF. El paquete de activos incluye más de 880 bocas de expendio de la marca Shell, lo que representa aproximadamente el 19% del mercado de despacho, además de la refinería de Dock Sud, ubicada en Avellaneda. Aunque el proceso de venta se inició hace al menos un año, ya ha entrado en su etapa final, quedando pendiente únicamente la firma del contrato y el traspaso operativo, un proceso que podría extenderse durante algunos meses.

La urgencia de la firma tiene su origen en la situación financiera en Brasil. Raízen fue constituida en 2011 como una sociedad al 50% entre la empresa angloholandesa Shell y Cosan, líder en bioenergía, etanol y producción de azúcar. En 2018, Raízen asumió el control total de la refinería de Dock Sud y de la licencia de las estaciones Shell que pertenecían a la firma angloholandesa. Dos años más tarde, la empresa anunció una inversión de US$715 millones destinada al desarrollo de combustibles de bajo contenido de azufre y a la ampliación de la capacidad de procesamiento.

A pesar de que la intención original era consolidarse como un actor de largo plazo en el mercado argentino, las condiciones económicas locales hicieron que la ecuación financiera no fuera viable. Años de controles cambiarios, restricciones a las importaciones y el congelamiento de tarifas erosionaron la rentabilidad del negocio. Resulta paradójico que la salida de la empresa se produzca justamente cuando el downstream local ha vuelto a ser rentable, pero la presión de sus acreedores ha primado sobre la oportunidad de mercado. Actualmente, Raízen negocia con tenedores de bonos y bancos su deuda de US$13.240 millones, mientras que sus acciones en la Bolsa de San Pablo sufrieron una caída del 70% en 2025. Previamente, la firma ya había vendido sus activos en Paraguay.

El proceso de venta atrajo a diversos interesados, incluyendo a la holandesa Vitol, a la local CGC de la familia Eurnekian y a la multinacional Trafigura, propietaria de Puma Energy. No obstante, ninguna de estas firmas presentó una oferta económica que superara la propuesta del consorcio conformado por Edenor y Mercuria.

La alianza entre estas dos entidades tiene un antecedente estratégico: José Luis Manzano ya mantiene un vínculo societario con Mercuria a través de Phoenix Global Resources, la petrolera dirigida por el exYPF Pablo Bizzotto y pionera en la producción de petróleo no convencional en Río Negro. Manzano posee el 6% del capital de Phoenix mediante su firma Andes Energía, mientras que el resto es propiedad de Mercuria. La trayectoria de la trader suiza en Argentina comenzó en 2009 bajo el nombre de El Trébol, fusionándose poco después con Andes Energía para dar lugar a Phoenix. Mercuria Energy Group, con sede en Ginebra y fundada por Daniel Jaeggi y Marco Dunand en 2004, es una de las mayores empresas independientes de energía a nivel global, con ingresos brutos de US$140.000 millones y la adquisición de la unidad de commodities de JP Morgan Chase en 2014 por US$3500 millones.

En la nueva sociedad que operará Shell, Edenor tendría una participación de entre el 35% y el 40%. La distribuidora, controlada por el consorcio Edelcos —formado por Daniel Vila, Mauricio Filiberti y José Luis Manzano—, se encuentra en una etapa de expansión gracias a la recuperación de rentabilidad tras el descongelamiento de tarifas. Recientemente, Edenor fue adjudicataria de parte de un programa de almacenamiento de energía eléctrica en nodos críticos del AMBA mediante baterías. Asimismo, el mes pasado intentó adquirir la participación estatal en Transener con una oferta de US$230 millones, aunque perdió frente a la sociedad Edison Energía-Genneia.

La estrategia de Edenor al adquirir Shell es de largo plazo. La empresa ve en la red de estaciones de servicio una plataforma ideal para la instalación de paneles solares en los techos y cargadores para vehículos eléctricos, rubros donde su experiencia como distribuidora eléctrica le otorgaría una ventaja competitiva frente a otros operadores.

Paralelamente, José Luis Manzano continúa diversificando sus inversiones. El año pasado, a través de su fondo Integra Capital, adquirió junto a Gustavo Scaglione la operación de Telefé, sumándola a su cartera que ya incluye el diario El Cronista y Grupo América. En el mismo periodo, vendió su 50% en Refinor a YPF por US$25,2 millones, cerrando así su ciclo en la comercialización de gas y combustibles en el norte del país. Manzano también es accionista de Edemsa, la distribuidora eléctrica de Mendoza, y de la minera peruana Volcan.

De concretarse la compra de Shell, Manzano pasaría a controlar un sector crítico de la cadena energética argentina, abarcando desde la producción de petróleo y la refinación hasta la comercialización de combustibles líquidos y la distribución eléctrica en el mercado más importante del país, consolidando uno de los portafolios empresariales más diversificados de la Argentina.

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