Donald Trump ha emprendido un viaje a China con el objetivo de mantener una cumbre con el presidente Xi Jinping, en una visita de alto voltaje geopolítico que captará la atención global durante dos días. El encuentro estará centrado principalmente en el impacto de la guerra en Medio Oriente, las negociaciones comerciales entre ambas superpotencias y la compleja situación de Taiwán.
Antes de partir desde la Casa Blanca con destino a Pekín, el líder republicano anticipó que mantendrá una conversación extensa con Xi sobre la situación de Irán. No obstante, Trump aclaró que su administración no requiere de la asistencia de China para resolver el conflicto en Medio Oriente, a pesar de que existe una expectativa generalizada sobre la posibilidad de que el presidente estadounidense persuada al mandatario chino para que utilice su influencia sobre el régimen de los ayatollahs con el fin de alcanzar un acuerdo.
En sus declaraciones previas al viaje, Trump adoptó un tono firme respecto a Irán, afirmando que el régimen hará lo correcto o que Estados Unidos terminará el trabajo, asegurando que ganarán de una forma u otra, ya sea pacíficamente o por otros medios. Asimismo, el presidente insistió en que la maquinaria de guerra de Irán, incluyendo su Armada y Fuerza Aérea, desapareció debido a la ofensiva llevada a cabo por Estados Unidos.
Sobre la relación con Xi Jinping, Trump lo describió como un amigo y señaló que el presidente chino ha sido relativamente bueno, mencionando específicamente que no han tenido problemas con el bloqueo del estrecho de Ormuz, una zona crítica ya que China obtiene gran parte de su petróleo de esa región. Aunque el magnate intentó minimizar las discrepancias respecto a la guerra en Medio Oriente asegurando que sucederán muchas cosas buenas y que tiene a Irán bajo control, también reconoció el lunes que la inestabilidad en la zona persiste y que el alto el fuego se encuentra en una situación precaria.
En el contexto de estas tensiones, el jefe negociador de Irán, Mohamad Bagher Ghalibaf, lanzó un ultimátum a Estados Unidos justo antes de la salida de Trump hacia China. Ghalibaf, residente del Parlamento iraní, escribió en la plataforma X que no existe otra alternativa más que aceptar los derechos del pueblo iraní detallados en una propuesta de paz de 14 puntos, advirtiendo que cualquier otro enfoque resultaría infructuoso y terminaría en fracasos sucesivos.
La agenda en Pekín comenzará formalmente el jueves por la mañana con la primera reunión bilateral entre Trump y Xi en el Gran Salón del Pueblo, ubicado frente a la Plaza de Tiananmén. Posteriormente, el presidente norteamericano y su comitiva serán recibidos en un banquete de Estado. Para este viaje, Trump ha incluido a una delegación de ejecutivos de importantes compañías estadounidenses, entre los que destacan Elon Musk, CEO de Tesla; Tim Cook, CEO de Apple; Kelly Ortberg, CEO de Boeing; y Larry Fink, CEO de BlackRock. El cierre de las actividades ocurrirá el viernes al mediodía local, cuando ambos mandatarios compartan un té y un almuerzo de trabajo antes del regreso de Trump a Washington.
Este encuentro sucede después de que ambos líderes se vieran en octubre pasado en Corea del Sur, donde acordaron una pausa en la guerra comercial, lo que generó alivio en la economía mundial. Por su parte, el régimen chino ha expresado públicamente su deseo de que termine la guerra en Medio Oriente, impulsando incluso la mediación de Pakistán para lograr un acuerdo entre Estados Unidos e Irán, debido a que el bloqueo del estrecho de Ormuz afecta el suministro de crudo hacia China y limita sus exportaciones.
Internamente, la Casa Blanca busca que las diferencias sobre Irán no opaquen otros temas críticos como el comercio y los controles a la exportación de tecnología. Sin embargo, Taiwán sigue siendo un punto de fricción. Trump discutirá la postura de Estados Unidos sobre el territorio y las ventas de armamento a la isla. Pekín ha presionado para que estas ventas se gestionen con cautela, especialmente tras un paquete de 11.000 millones de dólares aprobado en diciembre que provocó maniobras militares chinas. Actualmente, hay otro paquete de 14.000 millones de dólares pendiente de aprobación final, el cual ha sido retrasado por la Casa Blanca para evitar tensiones adicionales durante la cumbre.
Respecto a la posibilidad de una invasión china a Taiwán, Trump minimizó los riesgos, comparando la situación con la invasión rusa de Ucrania y asegurando que su buena relación con Xi evitará que eso ocurra, aunque admitió la proximidad geográfica de China frente a la distancia de Estados Unidos. Finalmente, el presidente mencionó que planteará el caso de Jimmy Lai, activista de Hong Kong condenado a 20 años de prisión. A pesar de la agenda, Zhao Minghao, experto de la Universidad Fudan de Shanghái, estimó que no deberían esperarse avances sustanciales en esta reunión, que originalmente estaba prevista para marzo pero fue pospuesta por la guerra en Medio Oriente.


